
martes, 29 de marzo de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
sentido de la verdad
poetizar la realidad
sentados
el pasado o aquello que se viene
tratándose del silencio
o apresando las fugas
y triunfar
sobre nuestro propio dolor
como si fuera esto algo con lo que poder mirar televisión
sentarse y poetizar la realidad
sin lágrimas
lunes, 14 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Islandia

siempre es malo.
El amor es lo único posible entre dos,
aunque la tierra gire, las tardes decaigan,
los gatos miren indefensos y tontos
con sus miradas de cerebros
de tres centímetros cúbicos.
Siempre que despierto lo sé.
Porque tú estás a mi lado.
Aunque hables en islandés
y por no tener que explicarte,
te calles.
Yo en tu silencio.
miércoles, 16 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
movimiento
Dormir y escapar. Más bien desembocar en el sueño, Mi cuerpo se desliza a la comodidad desde lo imposible del hoy. El sueño que viste las ideas de un olor a verdad.
Me asusto.
Rompo y me asusto. Luego mi cuerpo es el límite imposible.
Estar no es agradable.
El habitar pequeñito me gusta.
Yo lo sé
sábado, 5 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
Contracorriente/Undertow*
La resaca del cine gay
La programación de Contracorriente en la parrilla comercial de OCHOYMEDIO es un gran acierto y esta afirmación está sustentada en el imparable éxito de este filme en varios festivales del mundo, incluidos dos de nuestras muestras más importantes: Cero Latitud y El lugar sin límites. Es una apuesta por construir una estética clara del cine posible para la audiencia posible y la que se desea crear y nutrir en nuestro medio.

Dos hombres en escena: guapos , exultantes de sexualidad. En estreno Contracorriente,
filme peruano de Javier Fuentes-León, este mes en OCHOYMEDIO.
La cinta del realizador peruano Javier Fuentes-León, ópera prima, es una delicada mirada sobre varios tópicos que el cine contemporáneo intenta enfrentar de varias maneras, sin el interesante acierto que posee esta cinta.
Género: Cine Gay. Y este temerario tag, que como cualquier taxonomía, encierra y congela, es superado en los límites del lenguaje audiovisual con herramientas técnicas –y con esto no me refiero a lentes o lámparas–, con las que abordan la narración homo erótica, se supera en retórica, poética y política. Suficientemente manoseado el tema de chico conoce a chico, una vez que incluso la parodia gay buddy movie ha empalagado y pervertido la imagen del cine mundial, presa de la ola mercantil del boom rosa, es en este estupendo filme cuando las transversalidades sociales y económicas le aportan la distancia suficiente para ser mirado con atención y gozo: dos hombres en escena de cama, guapos, exultantes de sexualidad logran un buen contrapunto con la norma pene-vagina-pose del misionero.
Es curioso que mientras más se discute en nuestro medio sobre la necesidad del mencionado cine de género, las cinematografías también emergentes como la peruana, nos dan claves certeras sobre el codiciado mito del género en cine. Una ghost movie, donde la visibilidad de un muerto es polisemia, dotando de otro significado a aquella otra visibilidad imposible del amor entre dos hombres. Así, perfectamente, puede el realizador hablar del otro género, el que nos interesa, el de la identidad de género, que manifiesta, pone en evidencia, devela una relación homosexual en un país de nuestra América.
La trama que entreteje, al mismo tiempo, sin justificar, estas dos ideas anteriores, y se agarra de otra hebra narrativa, el realismo mágico. Esto me recuerda a que Rauda Jamis, en la biografía de Frida Kahlo se esmeró en contar que cuando André Breton, el macho dominante del surrealismo mundial, autoproclamado gerente-propietario del movimiento artístico desde la metrópoli parisina, conoció la obra y la persona de la pintora mexicana, le dio la bienvenida oficial al surrealismo, a lo que ésta contestó con una sabia negativa: “Señor Breton, yo no soy surrealista, yo pinto mi realidad”. La realidad americana, donde un machismo atávico y católico campea con otro catolicismo del siglo veintiuno, ambos fervientes fustigadores del amor entre dos hombres, son paradójicamente personajes de una realidad que se brinda construida y estética a los ojos de un cineasta inteligente como Fuertes-León y de un espectador despierto que al mismo tiempo tenga el deseo de entregarse al placer de ver y verse a sí mismo desde un lugar de enunciación ubicuo y sorprendente.
Contracorriente es una refrescante resaca, curada con cebiche peruano, que nos libera de varias ataduras del cine de autor. Cine para disfrutar, cine sin complejos.
*Articulo publicado en OCHOYMEDIO.
ⒸLeón Sierra Páez
La programación de Contracorriente en la parrilla comercial de OCHOYMEDIO es un gran acierto y esta afirmación está sustentada en el imparable éxito de este filme en varios festivales del mundo, incluidos dos de nuestras muestras más importantes: Cero Latitud y El lugar sin límites. Es una apuesta por construir una estética clara del cine posible para la audiencia posible y la que se desea crear y nutrir en nuestro medio.

Dos hombres en escena: guapos , exultantes de sexualidad. En estreno Contracorriente,
filme peruano de Javier Fuentes-León, este mes en OCHOYMEDIO.
La cinta del realizador peruano Javier Fuentes-León, ópera prima, es una delicada mirada sobre varios tópicos que el cine contemporáneo intenta enfrentar de varias maneras, sin el interesante acierto que posee esta cinta.
Género: Cine Gay. Y este temerario tag, que como cualquier taxonomía, encierra y congela, es superado en los límites del lenguaje audiovisual con herramientas técnicas –y con esto no me refiero a lentes o lámparas–, con las que abordan la narración homo erótica, se supera en retórica, poética y política. Suficientemente manoseado el tema de chico conoce a chico, una vez que incluso la parodia gay buddy movie ha empalagado y pervertido la imagen del cine mundial, presa de la ola mercantil del boom rosa, es en este estupendo filme cuando las transversalidades sociales y económicas le aportan la distancia suficiente para ser mirado con atención y gozo: dos hombres en escena de cama, guapos, exultantes de sexualidad logran un buen contrapunto con la norma pene-vagina-pose del misionero.
Es curioso que mientras más se discute en nuestro medio sobre la necesidad del mencionado cine de género, las cinematografías también emergentes como la peruana, nos dan claves certeras sobre el codiciado mito del género en cine. Una ghost movie, donde la visibilidad de un muerto es polisemia, dotando de otro significado a aquella otra visibilidad imposible del amor entre dos hombres. Así, perfectamente, puede el realizador hablar del otro género, el que nos interesa, el de la identidad de género, que manifiesta, pone en evidencia, devela una relación homosexual en un país de nuestra América.
La trama que entreteje, al mismo tiempo, sin justificar, estas dos ideas anteriores, y se agarra de otra hebra narrativa, el realismo mágico. Esto me recuerda a que Rauda Jamis, en la biografía de Frida Kahlo se esmeró en contar que cuando André Breton, el macho dominante del surrealismo mundial, autoproclamado gerente-propietario del movimiento artístico desde la metrópoli parisina, conoció la obra y la persona de la pintora mexicana, le dio la bienvenida oficial al surrealismo, a lo que ésta contestó con una sabia negativa: “Señor Breton, yo no soy surrealista, yo pinto mi realidad”. La realidad americana, donde un machismo atávico y católico campea con otro catolicismo del siglo veintiuno, ambos fervientes fustigadores del amor entre dos hombres, son paradójicamente personajes de una realidad que se brinda construida y estética a los ojos de un cineasta inteligente como Fuertes-León y de un espectador despierto que al mismo tiempo tenga el deseo de entregarse al placer de ver y verse a sí mismo desde un lugar de enunciación ubicuo y sorprendente.
Contracorriente es una refrescante resaca, curada con cebiche peruano, que nos libera de varias ataduras del cine de autor. Cine para disfrutar, cine sin complejos.
*Articulo publicado en OCHOYMEDIO.
sábado, 8 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Lilith*
Puta entre las putas.

Manuela Romoleroux - Mariano Godoy
ⒸLeón Sierra (texto y foto)
“Moon will lead me on
Moon will guide us through
Moon will turn me on“
Lilith - Björk
La tradición judaica habla de una mujer primigenia, la primera mujer de Adán, la mujer que fue hecha como el hombre, a imagen y semejanza de Dios; la que se reveló en contra de su marido porque éste la obligaba al sexo en el suelo y al verse forzada, pronunció el nombre de dios y salió volando fuera del jardín del edén.
En lingüística, Lilith tiene raíces en lenguas ancestrales como el hebreo, donde su raíz denota retorcimiento, movimiento retorcido, noche, así, esta vuelta de la noche que por la noche vemos a la mujer dueña del artificio nocturno, nos sorprende en la puesta en escena donde Manuela Romoleroux tuerce su cuerpo inumerables veces mientras reza el texto de Jeremy Vagabundo.
Así, Lilith, puta del edén, mujer libre es, la voz de la mujer vetada, la presencia vaga de la mujer que en sueños roba el semen de los hombres que lo derraman tras sueños acalorados y así, el mito dice que Lilith engendra hijos y demonios; pero esta imagen vana de la mujer ladrona bruja no es sólo una imagen literaria. En la puesta en escena de La Petisa Babilonia, la ausencia absoluta de acciones es reemplazada por un bailar el texto. Yo adivino, luego, la completa simbiosis de esta diosa mitológica judaica con el trabajo corporal de Manuela Romoleroux que se retuerce y frena ante un texto de carácter lírico.
Podríamos preguntarnos por la acción dramática de esta obra y tardaríamos un buen tiempo en concretarla. Desde luego, la puesta en escena o el texto no son condescendientes con el espectador, piden un público despierto para decidir qué es lo que pasa mientras mira y escucha “"ojos bonitos / puedo llamarte ojos bonitos / puedo creer que tus ojos aún me miran / parpadeo / parpadeo lento / parpadeo lleno de gracia y de luz /de amores sin nostalgia y en secreto / sueño impreciso, solitario... / puedo llamarte ojos bonitos / puedo / ojos bonitos... / ausencia de ti, recuerdo que perdura, / miradas invisibles / mirada que antes fue alegría, mirada que ya no estás / que está pero no está / que estuvo / puedo / llamarte / ojos bonitos / puedo…”
Y es que me parece muy honesta la obra porque no juega con el espectador al eterno y barato juego de haga lo que yo haga, tú harás como que en el escenario están ocurriendo cosas, sino que de verdad ocurren. ¿Qué ocurre? Pues que una actriz atravieza unos textos y estos a su vez dibujan a la actriz que, ya hecha por el texto lo cuenta al público en unas ocasiones y en otras se lo dice al bandoneón y por ligeros momentos, se lanza a cerrar la cuarta pared y el monólogo crece en lo más ortodoxo que técnicamente puede ser, un soliloquio.
¿A quién le habla el actor del monólogo si no tiene a nadie?
Técnicamente hablando, un actor tiene que construir el interlocutor cada vez que procesa el texto en un ensayo o en el terreno de la representación. Puede tomar al público y subjetivarlo u objetivarlo con la intensión de dotar a la representación de una realidad plausible para el propio espectador, que recordemos, ha pagado una entrada para creerse una historia que de antemano sabe que es mentira. Pero que por mucho que milite en la convención, hay un límite para la verosimilitud. La objetivación del público es un buen ejercicio entonces para que la función representativa del teatro se cumpla casi por arte de magia y sin demasiado esfuerzo. Sin embargo, con Lilith Espíritu Libre, asistimos a un excelente ejercicio de actuación, donde la puesta en escena está al servicio de la actriz quien por momentos seduce al público y al músico y por momentos, se abstrae a la rigurosa creación del entorno lejano de aquella mujer que en los inicios de la mitología judía, dejó a un hombre por buscar el amor.
Excelente trabajo.
Artículo publicado en el revista de análisis escénico y crítica EL APUNTADOR n∘ 45
jueves, 6 de enero de 2011
La República Análoga*
Historia de nuestra manoseada historicidad.

De la nebulosa aparecen los hacedores.
Manuela Romoleroux y Gerson Gerra
ⒸLeón Sierra (texto y foto)
De la nebulosa aparecen los hacedores.
Las formas, las ideas que nos gobiernan las hacen los hombres (más que las mujeres, lamentablemente), sus sueños y sus recuerdos. Los gobiernos parecen entonces como gigantes juguetitos para niños caprichosos que recorren sus dominios destrozando los coches de hojalata, rasurando muñecas o ensuciando ropas recién planchadas que sus madres se esmeran en producir. Las madres, las hacedoras de las repúblicas.
Hombre ilustrados, mujeres que juegan al juego del macho -o sea, ser ilustrados-, mercachifles, depresivos y revolucionarios construyen la posibilidad del sueño, cada vez, por encima de atavismos y ganándole el pulso al monstruoso hombre capital, hombre historia, hombre barbarie y muchos submundos humanos que se revelan en el proceso histórico del devenir. Hombres y mujeres en un mercado del quehacer renovador, renovando nuevas cárceles para la vida. Repúblicas refundadas en ideas propias fracasadas. La noción del fracaso como arquitecto de nuestros sueños.
Ya en las tablas, una revisión que permite una producción cara: un mes y medio de trabajo creador, en algunos casos, un lujo y en otros, un extracto o esencia del trabajo necesario para montar una creación escénica. Felizmente, los navegantes de esta nave cuentan con buen recorrido y la travesía toca tierras sin percances y algún que otro acierto y genialidad. Se agradece la liberación endémica de una puesta en escena ya en desuso: artesanía que se retira, dejando paso a cuadros clásicos que se renuevan como un fondo de armario y que proveen a la propuesta de una limpieza muy refrescante.
El mestizaje actoral, donde los diversos procederes siembra un fértil ya campo de trabajo lleno de dificultades, augura un espectáculo simultáneo, actores intentando contar lo que tienen que contar y a su vez, intentando contarlo desde el consenso creador. Las imprecisiones son apenas baches que un camino casi en atajo (procesalmente hablando), muestran en resultado lo que dialécticamente es su proceder.
Apuntes sobre la visión de La República Análoga, última producción dramatúrgica y escénica de Arístides Vargas, hombre sensible y de nuestro tiempo, director del grupo Malayerba de Ecuador y gestor de este proyecto que junta a creadores de los grupos Guillermo Troncoso, Compañía El Árbol Danza-Teatro, Centro Cultural la Casa Murga, y La Trinchera de Manta y el propio grupo Malayerba de Ecuador.
Así, el programa iberoamericano de ayudas a la creación escénica, IBERESCENA, comienza aunque con lento paso de caracol su andadura en nuestro entorno. La República Análoga, de Arístides Vargas, es una de las tres producciones que se han otorgado en la pasada convocatoria y que cuentan con un integrante ecuatoriano como contraparte de la producción, requisito indispensable para su consecución.
Así, los creadores se suman paulatinamente a las políticas culturales que los gobiernos subscriptores de estos convenios, mejor creen para desarrollar un lenguaje cultural en diálogo.
Para saber más:
http://www.iberescena.org
*Artículo publicado en el revista de análisis escénico y crítica EL APUNTADOR n∘ 45
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Pecado nefando*
Así se llamaba en la inquisición a la homosexualidad, pese a lo cual en el renacimiento, floreció en toda su expresión, como renacieron las artes, las letras y el pensamiento. El desarrollo del capitalismo, posteriormente, junto con la expansión que ya habían afianzado las iglesias católica y protestante dentro de su papel en la acumulación del capital, coronó a los imperios contemporáneos de un sólido constructo cultural, donde el deseo humano, la expresión de su raíz más sensible (y al decir sensible, pienso en el idioma inglés que no discrimina sensaciones de la sensibilidad), en pos de la idea de éxito, machista y dominante.
Es de admirarse cómo en Ecuador las ideas con las que la iglesia católica regía en el medioevo por sobre ciencia y tecnología, no han dejado de gobernar. En nuestra pintoresca idiosincrasia se pueden expresar valores inquisitoriales, lengua española vernácula y ciertos platos típicos, muy sabrosos por cierto, donde sangre, tripas y corazones humean con la mejor de las correcciones políticas contemporáneas y la tecnoburocracia del siglo XXI. Ahora, aunque el Kichwa no fue elevado a lengua oficial, alardeamos, sobretodo en el gobierno, para descifrar y militar en una idea de Sumak Kawsay de la que poco sabemos, poco conocemos y poco aprendemos, mientras se sige negando el lugar de jerarquía lingüística que el castellano ostenta. Así, muchas incoherencias de forma parecieran que no se relacionan, pero abundan en las grandes directrices de quien gobierna sobre y con la bandera verde de Carondelet.
Veamos.
El seis de septiembre de este año, el ministerio de salud, expide el REGLAMENTO CONTROL A CENTROS DE RECUPERACION A PERSONAS CON ADICCION, la fecha es la de su publicación en el Registro Oficial. Dicho reglamento se expide con la intención de regular el funcionamiento de estos centros. Su promulgación revela un espectro de la política anecdóticamente inclusiva de este gobierno. Digo anecdótica porque al igual que en la Constitución de Montecristi, donde un libérrimo abreboca nos oferta vivir en un país donde se garantiza la igualdad y los derechos fundamentales para todas y todos, más adelante, cuando tiene que hablar de matrimonio, se les niega ese derecho a los ciudadanos homosexuales, y ni que decir tiene la absoluta invisibilidad para los transgeneristas (ciudadanas y ciudadanos con diversa identidad de género), quienes pareciera que no tienen derecho a encontrar una pareja, casarse y procrear o en el peor de los casos adoptar. No obstante, en este país, en la actualidad, es políticamente incorrecto decir que no disfrutamos de una igualdad socialista.
Al mencionado decreto, que tiene a mal firmarlo la Ministra de Salud encargada, Doctora Ximena Abarca, le sobran contradicciones y además incurre torpemente en violaciones a la lógica de los derechos humanos más simple. Empieza, en los considerandos mencionando la, muy real, exclusión de la homosexualidad del manual de enfermedades psiquiátricas de Estados Unidos, canon de normalización en la sociedad capitalista occidental, pero en el artículo NUEVE, dice que “se fomentará la creación de centros especializados para su tratamiento, así como de pacientes duales (psiquiátricos adictos), adolescentes con trastornos conductuales y de personas con trastornos en su identidad u orientación sexual primaria a su adicción…”
La silenciada asambleísta alterna Sandra Álvarez, inquirió duramente en un correo electrónico a activistas y organizaciones GLBT ecuatorianas, de mediados de septiembre: ¿Qué consideran las personas responsables de la redacción de este documento como trastornos en su identidad u orientación sexual primaria?
Los movimientos homosexuales del mundo entero están de pie, trabajando en conjunto en el proyecto STOP2012, año en el que se revisará de nuevo el mencionado manual americano de patologización para abolir de sus lista a la transexualidad. Si, los homosexuales luchan por esta causa es precisamente porque en un país del primer mundo o en una banana republic tanto ciudadanas y ciudadanos con distinta orientación sexual o identidad de género pueden sufrir esta discriminación que el Ministrio de Salud de nuestro país está cometiendo y de la que quieren salir de rositas.
La existencia de clínicas de desomosexualización, en Ecuador, es un hecho.
Al margen de vuestra rectificación, señores y señoras del Ministerio de Salud, deben asumir ustedes y todo este gobierno que: o se es militante de los derechos fundamentales o simplemente se es el cómico que caricaturiza y margina al ser humano.
*Columna de opinión publicada en la Revista Vanguardia n∘271.
domingo, 19 de diciembre de 2010
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