martes, 28 de febrero de 2017

Cumpleaños



Llueve o hace sol
la tarde cayó en la memoria
impredecible marzo

en la calle
un vestigio húmedo abufanda los pasos de un chico
tigre

deseo en mis recuerdos
cuando abro la puerta vespertina

tú dibujas
gatos
monstruos

y el amor
tan privado
tan propio
detiene mi andar
y mis recuerdos

desde hace siete años
te espero

martes, 21 de febrero de 2017

Carta abierta a la Secretaría de Cultura y la Fundación Museos de la Ciudad

Foto: Pablo Jijón

Ante el comunicado/convocatoria emitido por la Dirección Ejecutiva de la Fundación Museos de la Ciudad en donde, escuetamente, se informa de mi salida y la de todo mi equipo de trabajo de la Coordinación del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, me permito puntualizar que esta fue dispuesta directamente por la Secretaría de Cultura sin mediar explicación, evaluación o causal expresa.

En el comunicado de la FMC se nos agradece “el profesionalismo, la dedicación, la perspectiva técnica y el aporte de León Sierra y de su equipo en el último año” afirmación que agradecemos, pero que demuestra lo errático y contradictorio del manejo de la política de cultura en el DMQ que procede, además, de manera ilegítima ya que no se trataba de un espacio por designación, si no de un cargo para el que fui seleccionado por concurso público de méritos, entre 134 aspirantes a nivel nacional.

En el comunicado se menciona la necesidad de “alinear las perspectivas técnicas y administrativas” lo que no es más que es un eufemismo para justificar que un muy reducido grupo de actores del arte contemporáneo local controlen el CAC como espacio de operación, mercadeo y fuente de recursos propia y exclusiva.

Las diferencias que nuestra gestión marcó con este grupo son de conocimiento público y marcaron una fuerte presión desde el inicio mismo de mi gestión al frente del CAC a pesar de nuestra voluntad permanente de diálogo.

Es claro que las diferencias conceptuales fundamentales que originan este conflicto han sido, en primer lugar la reivindicación de la memoria y patrimonio artístico y cultural, tanto del edificio, como de las colecciones de arte moderno que permanecen guardadas, mientras se pretende forzar la creación de un “museo de arte contemporáneo” que es inviable por la enorme inversión, los costos de operación y, sobre todo, porque no existe aún una producción artística de nivel museable en el arte contemporáneo local.

En segundo lugar, mi gestión en el CAC procuró democratizar el espacio y redistribuir recursos a diversas artes, colectivos y gestores que no eran exclusivamente los de la corriente de arte contemporáneo VIP (video, instalación, perfomance), así como acercar a las comunidades y públicos diversos desde una perspectiva de ESPACIO PÚBLICO frente a la práctica de galería particular que se venía aplicando.

En tercer lugar, durante mi gestión se construyeron modelos y protocolos de trabajo que garantizan un manejo transparente y eficiente de recursos y que apuntaban a romper barreras de acceso a los recursos y al espacio público, que incluyen modelos de evaluación propios, de los que carece por ejemplo el Sistema Metropolitano de Cultura y que deriva en decisiones discrecionales, contradictorias, sin continuidad que provocan inestabilidad y generan altos costos para la ciudad que asiste a una gestión de cultura “eventista” de corto plazo y carente de una sólida visión de ciudad.

Finalmente, en mi convencimiento de que en la gestión de LO PÚBLICO la transparencia es fundamental, realicé denuncias sobre prácticas poco éticas de artistas que acaparan los fondos públicos burlando los procesos y burlándose de las instituciones y hasta de sus pares. Así mismo denunciamos el derroche de recursos de la ciudad en actividades sin impacto ni estrategia, originadas en visiones elitistas que desconocen las realidades cotidianas de los creadores.

Esta posición de frontalidad y transparencia, amparado en la independencia y legitimidad que me daba el ser una autoridad elegida por concurso de méritos y no designada políticamente aparentemente molestó a grupos de poder oficiales y no oficiales del DMQ, en particular a la Secretaría de Cultura, que finalmente procede a separarme intempestivamente a mí y a un equipo de cinco personas cuya competencia y trabajo son reconocidas por la misma Fundación Museos de la Ciudad y diversos interlocutores culturales en este año de gestión.

Nos queda esperar que este nuevo concurso que se convoca para el CAC encuentre personas comprometidas con la ciudad y la cultura más allá de los intereses de grupo. Que las nuevas autoridades recojan lo avanzado por nuestra gestión, fortalezcan y den soporte a los equipos humanos que construyen la cotidianidad de las instituciones. Que tengan la capacidad de pensar estratégicamente y con un profundo sentido de identidad y de pertenencia para asumir la enorme responsabilidad del cuidado y gestión del patrimonio material e inmaterial de la ciudad.

Hasta aquí lo malo.

Lo excelente, ha sido el enorme proceso de vinculación con diversos artistas y actores culturales de la ciudad. El esforzado y brillante trabajo de todo el equipo del CAC, quienes en la sombra, promueven con su ejercicio la brillantez de una apuesta artística y desde luego de la gerencia del espacio y su programática.

Amigos, artistas, gentes de esta ciudad de montañas voladoras: gracias, ánimo, a seguir poniendo amor a las cosas que nos pertenecen, estaremos acompañando, permanentemete desde nuestra práctica orgánica todo proceso ciudadano y contracultural que se geste. Hemos roto, por momentos, los muros impertinentes de la ciudad invisible, aquella que insisten en que no nos pertenece.

¡Hasta pronto!

sábado, 10 de diciembre de 2016

Pablo Barriga, Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera a latrayectoria en el 2015*


He dado vueltas a la idea de escribir o no escribir unas líneas sintéticas para la inauguración de esta exhibición.Mientras tecleo la sentencia liminar, descubro quizá, parte de esa resistencia que clama por unas líneas sintéticas.

Mi maestro, un comunista argentino con rolex, que se salvó de morir o desaparecer en una Buenos Aires de Videla y guerra sucia, decía dos cosas sustanciales: “menos es más” y “todo aprendizaje es resistencial”. Y entre esas dos propuestas que navegan entre el technos y la pedagogía de Piaget deambulo buscando justificar mi presencia a cargo de esta casa que recibe hoy, la curaduría de Pamela Cevallos que atraviesa la obra de Pablo Barriga e irremediablemente su persona y sus procesos.

Es en este momento donde registro un espejo en el que mirarme miméticamente. El esfuerzo renovado por repintar o retrazar las paredes de un espacio que le pertenece a la ciudad, para abrir nuevos espacios de diálogo, de programación, de construcción de otro edificio que es más que paredes patrimoniales, el edificio cultural.

¡Qué descarga! Súbitamente todo gana sentido. La presencia de un artista en estas forzadas paredes que antes eran ventanas, se entiende por la construcción de otras paredes que nos albergan a  todos y en las cuales muchos de nostros grafiteamos y horadamos. 

El Centro de Arte Contemporáneo, pie certero de la Fundación Museos de la Ciudad, es el orgulloso contenedor e implementador del Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera, como de toda una programática que quiere devolverle a la ciudad, a sus agentes sociales y culturales, unas paredes que construyan otras. Poco importa entonces la legitimidad de un premio, si éste llama a la discordia o a la concordia, la obra, finalmente habla por el artista y por quien acertadamente, desde sus personales criterios, la pone en valor en el guión museográfico.

Resalta entonces el trabajo, el esfuerzo, para que hoy estemos celebrando, y en eso no tengo sino que reconocer la inteligencia y sensibilidad de la Jefa del Premio, Estefanía Arias y a Slvana Sarmiento, técnica a cargo. Gracias por su labor.

Bienvenidos a esta casa de arte y cultura. A continuación le cedo la palabra a Pamela Cevallos quien abordará aspectos diversos de este ejercicio de lectura y cuyas palabras antecederán a las de la Directora de la Fundación Museos, María Elena Machuca, para que inaugure oficialmente la muestra.


*Palabras en la inauguración de la exhibición del premio trayectoria Mariano Aguilera de las Artes 2015

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Bienvuelto, Jesús Cobo*


“Después de las páginas poco felices comenzaba a escribir él mismo. Encadenado en la estrecha franja de la falsilla, a veces no aguantaba, y dejaba de escribir. Y entonces, en una furia infinita contra la vida que le había quitado la vista, rompía los lápices, y en sus labios, mordidos, aparecían unas gotitas de sangre…
- ¡¡¡Correo de Leningrado!!!
Era un telegrama del Comité regional. En el papel había unas breves palabras: "Novela calurosamente aprobada. Se pasó a publicación. Le felicitamos por la victoria". Su corazón latía presuroso. He aquí que el sueño dorado habíase convertido en realidad. Había sido roto el anillo de hierro y otra vez, con un arma nueva, volvía a filas y a la vida.”
Nicolás Ostrovski, Así se templó el acero. 

Hacia finales de los años ochentas, el mundo empezaba a escribir el final de la historia y hoy estamos aquí, naufragando de muchísimas muertes: Nuevos y cautos, casi cautivos. Nos convoca el acero, esta vez, una vez nueva, después de casi cien años, sacudiéndonos algunos sambenitos propios y otros heredados. Militantes, artistas, ciudadanos, pueblo, público…
El capricho de Fukuyama no tenía todavía visos de materializarse en nosotros, cuando otros advertían ya el abatimiento de los excluidos y su clase dirigente, la primavera árabe, que florecía después de las ruinas del 11-S, los salvatajes bancarios de aquí y de allá o las victorias risibles de izquierdas y derechas en las democracias occidentales del norte y del sur, entre otros hitos a los que sobrevivimos y seguimos sobreviviendo.



Hombres como Jesús Cobo nos acompañan en esta supervivencia, a caballo entre el duro rigor del realismo socialista –¿o Socialismo Real?-, cuyo hermano menor ha resultado un implacable Neoliberalismo que no para de renacer y mutar disfrazándose interminablemente en un acto que ha creado el carnaval contemporáneo. A través de esta tensión subtendida pende el nuevo hombre o el hombre nuevo, según calce la visión política. Un semihombre con el ímpetu de Darwin que se esfuerza, melancólicamente por la evolución dialéctica. Un mesías romántico que se obliga al rigor dogmático del progreso en Quito, Moscú o Nueva York; pero que sin embargo se encuentra, felizmente, siempre, con el acto subversivo de la poesía.

Antes de Ostrovski, Chéjov en La Gaviota:

“NINA- ¡Su vida es maravillosa! 
TRIGORIN- ¿Qué hay en ella de singularmente bueno?. Hablemos de mi magnífica y luminosa vida... A veces hay imágenes que se nos imponen a la fuerza, como ocurre con el hombre que piensa siempre, día y noche… Día y noche me persigue una misma idea obsesionante; tengo que escribir, tengo que escribir, tengo... 
Y así siempre, siempre, sin un momento de sosiego frente a mí mismo; siento que devoro mi propia vida, que para la miel que doy no sé a quién en el espacio, saqueo el polen de mis mejores flores, arranco las flores mismas y pisoteo sus raíces….” 

Por eso quienes hacemos el Centro de Arte Contemporáneo, en nuestra tozudez por democratizar el acceso al espacio público, estamos muy contentos de lustrar nuestros suelos para que la obra del hombre contemporáneo habite entre las paredes de este renovado edificio. Porque creemos que la fe impuesta por la norma totalitaria, sea cual sea su signo, debe ser reinventada por el hombre que convierte la fe en militancia por el poema, y por eso agradecemos a Jesús Cobo la generosidad de brindar su trabajo al deleite de la ciudad.

Bienvuelto, Jesús Cobo. No es la primera vez que la ciudad te acoge en uno de sus espacios. Hoy nos haces nacer en la certeza de que el trabajo es el mejor bálsamo para la melancolía, porque esta señora es una insistente resabida. Gracias por permitir un diálogo y memoria entre quienes jugamos esta exhibición: María Elena Machuca, Santiago Rivadeneira, Hernán Rodríguez Castelo, Sonia Kraemer, José Toral y a todos y cada uno de los colegas en el equipo del Centro de Arte Contemporáneo que hacen posible que las muestras ocurran.

Sean todos Bienvenidos.



*Palabras en la Inuguración de la muestra de Jesús Cobo en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, el 16 de noviembre de 2016.

jueves, 15 de septiembre de 2016

LARA (Latin American Roaming Art) *



Entre el mioceno y la contemporaneidad el hombre. Un ente aparecido en medio de la naturaleza, fruto de ella y su devastador.

Relaciones púbico-privadas subtienden, desde el régimen feudal a nuestros días un contrato social, como lo quiere el bueno de Rousseau, donde ellas, las relaciones público-privadas, se juegan el guión de la modernidad como si fueran buenas; como si al sostener este diálogo de representación en el espectro de la bondad, dieran cuenta de un desarrollo lógico, natural, científico, objetivo, bello que construye continuamente la idea de una estado nación, liberal o neoliberal, pero burgués a fin de cuentas, el mismo que conduce la barca de este contrato social al buen puerto del estado de bienestar.

Los que nos atrevemos con la gestión del espacio público, en el entramado de la construcción institucional, sabemos que las relaciones entre lo público y lo privado no solo tienen que ser buenas, sino sanas. Ahí donde una importante inversión de ASIACITI permite  solidificar una iniciativa y darle continuidad y figura púbica internacional, desde hace cuatro ediciones de la Residencia LARA, está también un espacio público dedicado a las Artes como el Centro de Arte Contemporáneo de la ciudad de Quito, con una inversión cierta y cuantiosa como un anfitrión seguro y generoso.

Hablaba al comienzo del mioceno, porque es la era geológica en la que se dio el surgimiento de las islas Galápagos del fondo del lecho oceánico. Su irrupción, violenta y volcánica, parece que resuena todavía en el trabajo de los artistas que veremos en esta muestra. La contemporaneidad aparece por simple evidencia de habitabilidad de nuestros días, pero también con todas las formas de explotación que el hombre ejerce sobre la naturaleza, en lo que ya muchos nombran como la nueva era del antropoceno.

Otra vez, entre mioceno y atropoceno, LARA, en el Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Museos de la Ciudad, mostrando valores reales como la interrelación de nuestras voces con el resto del mundo. La autoreferencialidad, campea peligrosamente en las pantallas de nuestra vida privada, nos hace olvidar a veces, de estos violentos procesos donde el planeta escupe islas a través de sus volcanes, o de cómo el hombre, escupe sobre sí mismo, víctima y victimario de esta miopía umbilical que niega la historia.

Por esto LARA es importante, porque nos permite reflexionar sobre ello, en medio de relaciones de producción sanas, entre lo público y lo privado. Para los artistas el intercambio, para el público el descubrimiento. Ya que el emplazamiento de los artistas locales, nos parece un valor real y no mediado por el sentido subjetivo con el que el hombre mide las cosas en la posmodernidad.

Bienvenidos. Para la Fundación Museos de la Ciudad, particularmente para el Centro de Arte Contemporáneo y gracias al apoyo indiscutible de la Alcaldía de Quito con el Alcalde, Mauricio Rodas, es un gusto tenerles entre nosotros y abrir estos salones para su disfrute.

*Palabras en la inauguración de la muestra.

martes, 19 de julio de 2016

Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera*

Palabras en la vernissage de inauguración del Salón de Becarios de los Proyectos Nuevo Mariano.
 
Es mi encargo, como anfitrión, hacer una breve presentación de los artistas y no pretendo hacer un recorrido curatorial por las obras, ya que los proyectos fueron acompañados por profesionales que han trabajado intensamente durante estos dos años en la construcción progresiva de la reflexión. Al comité curatorial de esta segunda edición de Mariano Aguilera, la gratitud en nombre de la Ciudad, del Centro de Arte Contemporáneo.
 
Como decía, mi deseo no es una reflexión académica, quiero tomarme el atrevimiento de hacer una interpretación política, porque estoy convencido que el arte contemporáneo es una mirada sobre el tiempo de quien lo atraveiesa con sus habilidades y su trabajo. Igual que mi maestro decía, y él lo tomaba de Pablo Ruiz Picasso, no creo en el talento, de haberlo, prefiero que me encuentre trabajando. 
 
El trabajo como un valor político sobre el cual desentrañar los lenguages y sus símbolos: ahí vemos al artista, de rodillas esforzandose en convertir en otra cosa aquello que contiene sus propios significados y que muta en la medida y forma de su cansancio y esfuerzo renovado. Esa es la magia, la magia del trabajo. 
 
Otra cosa es la cultura, que atrapa o rechaza este trabajo, en beneficio de la arquitectura de la ideología, danza que el artista toma o rechaza invariablemente en la aventura de crear e intercambiar.
 
Con Adela De Labastida en “La minga de la memoria del teatro quiteño: 1970-2010”, vivo una investigación que vindica y convoca al movimiento escénico a reflexionar sobre sí mismo, a recapitular sobre los hitos de su propia historia y sobre los procesos sobre los cuales nos formamos y múltiples veces nos reinventamos los teatreros. Es un proyecto de bellísima terquedad necesaria, una minga, no por la memoria de lo pasado, una minga para urgirnos a crear hoy, aquí y ahora la memoria de lo futuro. 
 
 

Dennys Navas nos trae en el gran formato “Tierra Hueca” una introspección tan necesaria como inquietante, nos arranca de lo evidente, de lo inminente, nos libera de la deuda inmediatista de la política reactiva y nos convoca a lo necesario. Resistir a la debacle, aunque la pintemos en sueño, aunque como decía Beckett, nos convirtamos en la turba, en aquello.
 
 
 
“MAR CERRADO” de Adrián Balseca nos obliga a transitar por nociones recurrentes como las fronteras. Ideas del ejercicio del poder y el relato de nación sobre el enorme y fulgurante territorio que es la lámina del mar. De las fronteras imaginarias e invisibles de los mapas, a los pasadizos oscuros de las instituciones que construyen el edificio estatal de las naciones.



Mijaíl Vallejo. “Al Otro Lado” es una experiencia concienzuda del artista y de su mirada. El debate entre el reconocimiento como testigo de los acontecimientos trágicos de la humanidad o como actor, activista y denunciante de ellos. Develar las fronteras humanas y detenerse en los momentos, y almacenarlos en un libro, como si de atrapar la vida en un compendio privado y personal se tratara. ¿Atrapar la vida? O dejarse descubrir, silente, por las imágenes de la vida. 
 
 
 
Daniela Moreno Wray se declara “Transmestizx” sobre una alfombra de totora, al borde de un paisaje en continuo cambio. El tránsito de la identidad incómoda, para obligarnos a vestirnos de preguntas con respecto a estos imaginarios que nos constituyen y que día a día rechazamos en este viaje a la nueva identidad, que no es recta, sino redonda, múltiple, disímil. Apropiar y obligar, la respuesta foucaultiana a la dominación de raza, clase y género del capitalismo en nuestra realidad. 
 
 
 
Ricardo Luna. “La Sicalíptica” es el cuerpo como territorio de combate y la incomensurable conmoción que ello me convoca. El cuerpo no miente y con el cuerpo se lucha, las ideas son otra cosa, en nombre de ellas se mutila, se mata, se calla. Ricardo, ha transitado desde la provocación polítca del posporno a la construcción irrefrenable del arte sexuado. Él, no solo, como él mismo dice, en los diálogos con los pocos afortunados con los que ha querido contar, porque cuerpo y deseo son transformación. Así, hasta 72 artistas latinoamericanos convocados, curados y exhibidos, en sus revistas que habitan en la internet, forman esta barricada de frames. 
 
 

Fabián Cueva recrea en su “Archivo Alexander Von Humboldt” el relato del viaje científico, pero también el que hace el museo por atrapar dicho viaje. La obra que contiene obra. El museo de la ficción de un Europeo del s.XIX y el mestizo que vuelve la mirada a esa europa colonial. Rousseau contra Ayotzinapa, y el buen salvaje resistiendo la corriente de las aguas del Río Magdalena mientras da a la metrópoli: agua, fango y tierra de la tierra libre de la América Morena. 
 
 
 
Oswaldo Terreros muestra en el “Proyecto reactivación, repotenciación y revitalización de asociaciones obreras” la arqueología del organizarse para cambiar, ejercicio necesario en un mundo en el que todos quieren reinventar sus luchas y nadie quiere pertenecer. Trazos del imaginario común que desplaza la identificación por la implicación. Símbolos y colores de un pensar en común para hacer. 
 
 
 
Paul Rosero. “Un día, algo pasará” son voces telúricas del individuo frente destino. La construcción micropolítica contra la tierra y en medio del trayecto: ondas sonoras, como un poema que se materializa en 3D. Y los sonidos imperceptibles de la naturaleza que está en constate transformación mientras el hombre, transitando en un viaje trabajoso por reconocerse parte de esa naturaleza. 
 
 
 
En algún lugar del paisaje borgeano, estoy seguro que habita la obra de José Hidalgo Anastasio “Oikoumenē (suspended)”. Quizá un ejercicio que intenta anular la política en favor de una reflexión melancólica por el objeto o las abstracciones. Abstracciones con pesos, paradoja. El trabajo de pensar y el peso del trabajo, nuevamente, en esta aritmética de valores con la que el ser humano comercia. 
 
 
 
No dejo de hablar del trabajo y esta recurrencia que aparece, no creo que sea gratuita. Hay una voluntad común entre todos nosotros, se llama trabajo. Quiero agradecer emotivamente a todo el equipo del Centro de Arte Contemporáneo, sin ustedes no es posible el arte, a quienes en su tarea de facilitación cultural, que a partir de mañana, supone custodiar la obra, organizar la circulación de la ciudad por este espacio público, por mediar educativamente la obra: son pieza fundamental de este ejercicio de libertad cada vez más difícil.
 
Gracias compañeros y compañeras. 
 
 
*Las imágenes son cortesía del departamento de comunicación del Centro de Arte Contemporáneo.

lunes, 2 de mayo de 2016

Teatro

En el proyecto de Carlos Castro, inteligente y profundo amigo a quien conocí cuando fui maestro del Instituto Tecnológico de Cine de Quito (INCINE), comparto algunas reflexiones sobre el Arte, sobre la práctica y el trabajo de los artistas actores. 

El proyecto de Carlos con la producción de Juan Carlos Camacho es bálsamo para nuestro medio donde la poca profundidad y el figureteo abundan, en la academia, en la profesión artística y en la vida dudosa de las redes sociales.


jueves, 24 de marzo de 2016

¡Vivan los independientes!*

©Centro de Arte Contemporáneo de Quito


Definir es limitar, poner fronteras a aquello que Ortega y Gasset llamaba los delicados insectos de las ideas.

Sin embargo y para provocar una contradicción tal vez más humana,  propongo la idea de que el Arte, en su esencia, es cultural y anti-ideológico, puesto que su frónesis, su prudencia, es descubrir las verdaderas relaciones que existen entre los hombres, y no ocultarlas ni disimularlas. Esto no es mío, pertenece al poeta venezolano Ludovico Silva.

Aquellos que dedicaron la vida a construir cultura extramuros del aparato ideológico, a construir contracultura en libertad, a pesar de que escapar a este hilo de araña, que es el discurso del poder, sus servilismos, y sus clientelas; aquellos que apostaron por el deseo y la irreverencia son prueba absoluta de que el arte nace en la vida de la ciudad no en la cédula de un museo...

Anti-arte y anti-ciencia como elementos constitutivos de una sana contracultura que hoy recibimos porque este es nuestro mandato, servir a la ciudad y no cooptar en propiedad.

El homenaje a esa trayectoria es la razón para que hoy estén en el centro de arte de la ciudad... y no viceversa.

Vivan los gestores independientes.

Bienvenidos.

*Palabras de apertura de la Muestra por los 25 años de El Pobre Diablo en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito

miércoles, 10 de febrero de 2016

vih, una historia que se re-simboliza.


En estos días de carnaval, se celebra en Quito la reunión global de directores de las organizaciones miembros de la International hiv/aids Alliance. Vayan unas reflexiones para contextualizar algunos aspectos de los que no se habla y se calla voluntariamente acerca del vih y de quienes mueven el cotarro a su alrededor.

¿Qué es la Allianza Internacional y qué significa este evento?

Esta es una gran de red de organizaciones no gubernamentales que están alineadas a partir de una estrategia conjunta y un equipo ejecutivo que, a su vez, en la forma de una charity fundada y regida por el derecho inglés, tiene sede en Brighton, Inglaterra. De hecho, en sus inicios, formaba parte de un selecto grupo de donantes (o intermediarios de donantes) que canalizaban fondos para proyectos de desarrollo y salud, fundamentalmente en el terreno del vih. A partir de la gran crisis del capitalismo de 2008, las cosas han cambiado un poco y, su rol ha sido refundado más bien como intermediario político con los grandes donantes y como suministrador de asistencia técnica a sus miembros. Su legitimidad técnica y política depende de herramientas de validación que inciden más o menos en las estructuras alineadas: Su estrategia global y sus procesos de acreditación, que son directamente herederos de las políticas de la estrategia. En estos procesos de acreditación, un procedimiento riguroso es aplicado a todas y cada una de las organizaciones miembros para estandarizar su capacidad de alcance y permear la política centralizada que usualmente se establece por consenso en las reuniones globales de directores. Con esta acreditación, que no es un proceso único, sino que sufre de actualizaciones cada dos o tres años, los ejecutores de las estrategias y acciones de incidencia política en alto nivel (New York, Ginebra, ONU, Comisión Europea, Fondo Mundial, etc.), pueden tener una palabra que es legítima de las poblaciones afectadas, de las comunidades en riesgo y de la sociedad civil de todo el planeta.

A las comunidades de personas en riesgo, de personas infectadas, de poblaciones estigmatizadas por el vih, este evento nos importa y al mismo tiempo, con él admitimos nuestra exclusión de la toma de decisiones. Me explico a continuación.

El espejismo de una representatividad técnica de las comunidades es un manto enorme que tiene que caer definitivamente ante nuestros ojos. Dentro de estas redes de organizaciones, que están pobladas por personas muy comprometidas con la historia de la epidemia, con la vida de las personas de las comunidad (muchos de ellos pertenecen a dichas comunidades o han pasado en carne propia por el compromiso o falta de sus seres queridos), también hay grandes incongruencias que deben de ser expuestas para la vergüenza mundial: En Ecuador, su sociedad civil des-legitimada por las comunidades, quienes abandonamos los cargos y nombramientos después de casi cinco años de ser utilizados para exponernos como mascotas ante la comunidad internacional, mientras esta casta de tecnoburócratas sostienen sus sueldos e impulsan políticas retrógradas que no solo son ineficientes, sino que atentan contra nuestra dignidad y vida como comunidades.(amén del Estado, gobernado por una tendencia que impone las espaldas a las políticas globales de la lucha en contra del vih).

En nuestro país, la organización que hace de punto focal es la Corporación Kimirina, una organización no gubernamental que ha mostrado una capacidad para reinventarse desde la oscura época en la que las ONG's eran filtro de recursos económicos para el desarrollo, que nacían en el primer mundo y se quedaban y se quedan en las cuentas corrientes de los tecnoburócratas de los altos cargos. Antes de la dolarización de la economía ecuatoriana, las ONG's engrosaban una clase de burguesía que administraba los dólares y usaba sus chequeras como caja de cambios. Hoy, ni las leyes de igualdad ni las políticas internacionales de inclusión de personas afectadas en los puestos de dirección, a terminado por desterrar a quienes usurpan los recursos de los proyectos y los convierten en su modus vivendi de high class two or three languages, flying first class. Nosotros nos cansamos y salimos de esa estructura, sin embargo no nos vamos a cansar nunca de denunciar estas prácticas ni a estas personas.

El gobierno de la revolución ciudadana, que con vientos de transformación social arrancó con una determinación para poner fin a esta dinámica atávica de las ONG's, ha terminado por hacer elipsis sobre el tema, por falta de capacidad de gestión y últimamente, claro, por falta de recursos. No es desconocido para muchos que más de tres remesas de preservativos que el Ministerio de Salud comprara desde 2014 hasta el año pasado hayan llegado literalmente reventadas desde su puerto de salida en China, generando un desabastecimiento inusual para los programas de prevención que el estado garantiza y están resguardados por la Constitución. Esto, obviamente, atravesado por una Estrategia de Prevención del Embarazo Adolescente, que parametriza la educación sexual, el riesgo de infección de itss (infecciones de transmisión sexual, vih incluido), antes ENIPLA, hoy Plan Familia, cuyo sesgo es la agenda conservadora y cristofascista de las más reaccionarias del planeta, donde la abstinencia es la herramienta única al alcance de la familia.

En este contexto, con un país que, ni en la sociedad civil, ni en el estado se presiona por implementar las herramientas de prevención contemporáneas, el conocimiento como arma de detención de la pandemia con una realidad que nos hace pensar en políticas de exterminio de comunidades enteras expuestas al riesgo, como las transfemeninas, con un 35% de prevalencia de vih entre sus miembros, la convocatoria de una reunión global de directores de organizaciones que luchan contra el vih a nivel global, debe significar un remezón político y vivencias. Pero sobre todo, sin garantizar los derechos humanos de las miles de personas positivas y todas aquellas en riesgo de infectarse, es sencillamente injustificable.


Hagamos cuentas, señores y señoras del vih (como si todos nosotros y nosotras no lo fuéramos): una reunión de ejecutivos de todo el mundo, de treinta y tres a cincuenta personas hospedadas en uno de los hoteles más caros de la ciudad, el swisshotel, pasajes intercontinentales que rondan entre los 600 y los 4000 dólares, nos ayudaría, sólo en la ciudad de quito, a costear el tratamiento de antiretrovirales, que el ministerio entrega gratuitamente, de por lo menos 270 personas durante un año. Si no hay entre ustedes, una persona que lance estos números, su organización y punto focal aquí, debiera de empapelar la reunión con los representantes del gobierno, que seguramente asistirán a su meeting. 

Esto tiene una razón fundamental: yo sé que con lo que cuesta esta reunión no se va a parar el vih a nivel mundial, pero en un país como el Ecuador, puede significar el freno absoluto del sida entre la población de personas infectadas. Una ciudad con cero sida. Ustedes lo saben, son técnicos y manejan estas estadísticas. Si no tienen pudor por estas cifras, por lo menos miren a los ojos a sus representantes en el Ecuador, mírenlos largo rato y demanden, interpelen, pidan explicaciones.

Tomado de HHS.Gov – Departamento de Salud y Servicios Humanos 


Esto ya lo sabíamos hace cuatro años, cuando ONUSIDA lanzó la implementación de la cascada o continuum del tratamiento. Si el Ecuador hubiese invertido en estudios para determinar el conocimiento de la epidemia, pero no ocurrió. Ni el estado miope y lento, y vago, ni los oportunismo económicos de los directivos de organizaciones como Corporación Kimirina, han permitido CONOCER esta realidad para implementar su detención. Claro, no sabemos quienes están en riesgo, y aplicamos con cierta pusilanimidad las tablas regionales de la OPS (Organización Panamericana de la Salud), y la propia ONUSIDA, haciendo caso omiso a una realidad que desconocemos como habitantes de la caverna de Platón.

Entre las sombras que vemos proyectadas en la pared, se ven siluetas, figuras, siglas y lejanas esperanzas de cambio, pero este no puede ser factible, mientras las comunidades no se sienten en los puestos de decisión y tomen las riendas de sus necesidades. Entre las siluetas vuelve cada vez el elegido, sabedor único de las herramientas de prevención, pero no para implementarlas, sino para sostener su status quo.

Vergüenza y miseria si ustedes no pueden pulsar a que sus organizaciones se exijan un cambio REAL y no nominal en sus estructuras. Vergüenza de país que acepta estos eventos sin que la herida de su realidad no propenda a la cicatrización de su mala práctica. Vergüenza de una comunidad que no se para frente a esta realidad y no la denuncia, mientras sus sueldos del vih sirven para eventualizar sus reivindicaciones.

Vergüenza y pena de aquellos que han devenido positivos este último año y tienen que soportar una vida de precarización de su salud, antes de recibir el tratamiento, cuando ya hayan bajado sus defensas. 

Vergüenza de historia.

viernes, 17 de julio de 2015

Premio Patricio Brabomalo 2015

He recibido el Premio Patricio Brabomalo a la trayectoria de lucha en las comunidades LGBTI, otorgado por el H. Concejo Metropolitano de Quito. Aquí mis palabras en al recibir el premio.



“Mijita, el bolero es una cosa, el pasillo es otra, pero el tango, el tango sí que dice la verdad.”
La abuela Margoth, abuela de mis primas guayacas.

“No,
no puede ser que viva así,
con este amor clavado en mí
como una maldición. “
José María Contursi, En esta tarde gris.


Hace apenas una semana, cuando me enteré de la distinción que el Concejo Municipal me otorgaba, escribí un texto más o menos largo en la marea confusa de las redes sociales. En él, me declaraba el hijo del la lucha; el hijo de la lucha por el amor a la humanidad, a la justicia, a los obreros, a los campesinos, a las mujeres, y claro, no lo sabíamos, a los maricas, a los marginales de siempre, a las lesbianas invisibles que no pueden hablar todavía y ahogan sus palabras con ojos cristalinos, a las mujeres transfemeninas que mueren y han muerto en manos odiadoras, a los hombre transmasculinos que siguen siendo violados en la clínicas de tortura que hay en este Ecuador que recibió al Papa de los católicos. Le hablaba a mi madre, la mujer que me enseñó, junto a mi padre, la militancia por al transformación social y quizá hoy tenga la oportunidad de subtenderlo entre las personas que me escuchan.

Fui un niño uranio que inconscientemente y sin violencia, se negaba al futbol, mientras vestido del uniforme del equipo de la Escuela de Demostración, del Normal Superior No. 1, luego Normal Superior Jaime Roldós Aguilera, en su patio de arena brillante, me recosté el día del primer partido de la temporada a dormir un sueño perfecto, enredado en la maravillosa forma que mi pie había dado a la tierra y que parecía una caracola marina. 

Fui un niño feliz en una infancia que transitaba, sin saberlo, teñido de la mirada saturniana, influencia de una fuerza poderosa que había nacido conmigo y oculta crecía en mi interior, como una larva voraz pronta a encapsularse para la metamorfosis. La sombra solitaria del amor aparecería luego, como un juego, al mismo tiempo que a cualquier adolescente le ocurriera y con igual fuerza magmática, solo que con un color singular, diferente, raro.

Luego, vino el salir del país para estudiar, y sin darme cuenta, vivir una vida en libertad, en un país donde ya se advertía que todos los derechos caerían como un gigante dominó, restituyéndose a las comunidades de personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, uno a uno, derechos civiles equiparaba la calidad de ciudadanos a todos y todas. En el Ecuador de 1994, la homosexualidad era un delito. Cambié mi necesidad de salida por deseo de quedarme y así, sin violencia, inauguré una etapa de mi vida que, en las condiciones actuales, he llegado a comprender que fue un autoexilio. España, pues, fue un lugar en tránsito amable, hasta que la gran crisis de 2008.

Mientras yo vivía feliz e ignorante fuera de un país en violencia, mis hermanas travestis, mis hermanas transfemeninas, fundamentalmente, protagonizaban con sus cuerpos, la lucha física por la reivindicación de la igualdad y conseguían en Ecuador, la despenalización de la homosexualidad masculina, hija legítima de un bienintencionado pero vergonzante fallo del Constitucional que invisibilizaba, de un plumazo a toda la diversidad sexual y de género.

Soy un afortunado y por eso, no voy a dejar de pagar tributo por ese sacrificio hecho para mí. Gracias mujeres históricas, en las incongruencias profundas que la ley mantiene hoy en día se patetiza más todavía la necesidad de pagar ese tributo y luchar por la plena incorporación de los derechos de igualdad para todos y todas en nuestro país.

Nací un poco antes que tocara el bordón del SIDA y eso también explica el miedo de toda una generación de homosexuales a salir del closet, una generación a la que me pertenezco, aunque me haya constado reconocerlo. Soy de una generación de hombres homosexuales a los que las estrategias de cambio de comportamiento y uso del condón les han pasado por encima. Muchos de mis contemporáneos están infectados con el virus del VIH, precisamente y entre otras razones por esta, la homofobia, que internalizada en nuestros sujetos sociales opera con la misma violencia con la que lo hace desde fuera, cuando alguien nos grita en la calle o corremos riesgo físico. La salud, con excepciones sensibles, nos ha violentado estructural e históricamente por no reconoce la diversidad de nuestros cuerpos, la disidencia de nuestros cuerpos en un sistema bio-tecnológico y cultural al que se nos niega el ingreso desde el acceso y durante el cotinuum del tratamiento. Hay muchas barreras que romper para poder quitarnos el estigma del VIH de en medio, pero seguro que esto no pasa por evitar hablar del él, por evitar conocer cual es el golpe real de la epidemia entre nuestras poblaciones: Necesitamos investigación epidemiológica ahora.

En la actualidad, con los avances biotecnológicos y con el desarrollo de los modelos comunitarios de atención, en otros países, podemos decir que estamos en capacidad de ponerle fin a la epidemia, o por lo menos, declarar países con “cero SIDA”. El VIH es un dispositivo de control y violencia, por momento pareciera que se convirtió en un instrumento de castigo y corrección para personas disímiles y en esto, no puedo sino recordar una entrevista a Mario Bunge, hace un par de años, a propósito de recibir el premio nacional de ciencia en Argentina: el cambio social en buena parte le pertenece a la tercera vía, las ONGs tienen un rol fundamental que cumplir en el involucramiento directo de este cambio. Sin embargo estas han purgar una dinámica constitutiva y perniciosa que tiene que ver con la utilización de las poblaciones para el sostenimiento de una casta tecnoburócrata internacional. Es el momento de transparentar la gestión e incorporar a las comunidades en los puestos de toma de decisión y juntos provocar el cambio social. 

Quiero ser un actor de cambio social y creo que este deseo está recompensándose con este reconocimiento que hoy me otorga el Municipio de Quito. Confío y quisiera participarles con entusiasmo y certeza que la época en la que la epidemia era culpa nuestra, porque nuestras eran la prácticas está quedando en el pasado. De alguna manera, la impotencia que ha generado la poca eficacia de la respuesta ha devuelto dos cosas importantes: la primera es que esta estigmatización de la propia respuesta ha obligado a una comunidad vulnerabilizada y afectada por el VIH a enriquecer sus conocimientos y a utilizar la creatividad en un proceso nuevo que fortalece la respuesta médica, desde las realidades de las comunidades; por otra, como dice mi buen amigo Vincent Pelletier, militante positivo e histórico del movimiento homosexual francés: hay que transformar la ira en valor, la cólera en coraje. Dar le conocimiento a las comunidades para el cambio, el conocimiento es cambio.

Soy un marica militante de la respuesta al VIH. Soy un artista también. Tengo cólera por muchas cosas de la historia de mi pueblo, desde el coloniaje europeo pasando por la expresión fundamental de la opresión social y económica del capitalismo machista, la violencia. Lo escucho todos los días en la calle, la loca longa puta de mierda soy yo y claro, también la sidosa; ya es hora de que empecemos a quitarle esas palabras a quien nos agrede para vestirnos nosotras de ellas y transformar el epíteto en arma contra este fascismo que niega nuestro cuerpo femenino.

Este reconocimiento lo recibo con humildad y coraje, desde este espacio de resistencia que es la lucha contra el vih y por la restitución de los derechos de las personas de orientación sexual e identidad de género diversas, este premio, le corresponde a mis hermanas y hermanos con los que cada día sonreímos frente al absurdo dictamen fascista que nos niega, con Sandra Álvarez, con Rafael Garrido, con Ricardo Luna, con Cristina Jaramillo, con Sebastián Salazar, con Andrea Andino, con Andrés Buitrón, y todas y todos aquellos que compartimos este lazo de aguante y militancia humana que es la Inteligencia Comunitaria.

Gracias.