miércoles, 16 de noviembre de 2016

Bienvuelto, Jesús Cobo*


“Después de las páginas poco felices comenzaba a escribir él mismo. Encadenado en la estrecha franja de la falsilla, a veces no aguantaba, y dejaba de escribir. Y entonces, en una furia infinita contra la vida que le había quitado la vista, rompía los lápices, y en sus labios, mordidos, aparecían unas gotitas de sangre…
- ¡¡¡Correo de Leningrado!!!
Era un telegrama del Comité regional. En el papel había unas breves palabras: "Novela calurosamente aprobada. Se pasó a publicación. Le felicitamos por la victoria". Su corazón latía presuroso. He aquí que el sueño dorado habíase convertido en realidad. Había sido roto el anillo de hierro y otra vez, con un arma nueva, volvía a filas y a la vida.”
Nicolás Ostrovski, Así se templó el acero. 

Hacia finales de los años ochentas, el mundo empezaba a escribir el final de la historia y hoy estamos aquí, naufragando de muchísimas muertes: Nuevos y cautos, casi cautivos. Nos convoca el acero, esta vez, una vez nueva, después de casi cien años, sacudiéndonos algunos sambenitos propios y otros heredados. Militantes, artistas, ciudadanos, pueblo, público…
El capricho de Fukuyama no tenía todavía visos de materializarse en nosotros, cuando otros advertían ya el abatimiento de los excluidos y su clase dirigente, la primavera árabe, que florecía después de las ruinas del 11-S, los salvatajes bancarios de aquí y de allá o las victorias risibles de izquierdas y derechas en las democracias occidentales del norte y del sur, entre otros hitos a los que sobrevivimos y seguimos sobreviviendo.



Hombres como Jesús Cobo nos acompañan en esta supervivencia, a caballo entre el duro rigor del realismo socialista –¿o Socialismo Real?-, cuyo hermano menor ha resultado un implacable Neoliberalismo que no para de renacer y mutar disfrazándose interminablemente en un acto que ha creado el carnaval contemporáneo. A través de esta tensión subtendida pende el nuevo hombre o el hombre nuevo, según calce la visión política. Un semihombre con el ímpetu de Darwin que se esfuerza, melancólicamente por la evolución dialéctica. Un mesías romántico que se obliga al rigor dogmático del progreso en Quito, Moscú o Nueva York; pero que sin embargo se encuentra, felizmente, siempre, con el acto subversivo de la poesía.

Antes de Ostrovski, Chéjov en La Gaviota:

“NINA- ¡Su vida es maravillosa! 
TRIGORIN- ¿Qué hay en ella de singularmente bueno?. Hablemos de mi magnífica y luminosa vida... A veces hay imágenes que se nos imponen a la fuerza, como ocurre con el hombre que piensa siempre, día y noche… Día y noche me persigue una misma idea obsesionante; tengo que escribir, tengo que escribir, tengo... 
Y así siempre, siempre, sin un momento de sosiego frente a mí mismo; siento que devoro mi propia vida, que para la miel que doy no sé a quién en el espacio, saqueo el polen de mis mejores flores, arranco las flores mismas y pisoteo sus raíces….” 

Por eso quienes hacemos el Centro de Arte Contemporáneo, en nuestra tozudez por democratizar el acceso al espacio público, estamos muy contentos de lustrar nuestros suelos para que la obra del hombre contemporáneo habite entre las paredes de este renovado edificio. Porque creemos que la fe impuesta por la norma totalitaria, sea cual sea su signo, debe ser reinventada por el hombre que convierte la fe en militancia por el poema, y por eso agradecemos a Jesús Cobo la generosidad de brindar su trabajo al deleite de la ciudad.

Bienvuelto, Jesús Cobo. No es la primera vez que la ciudad te acoge en uno de sus espacios. Hoy nos haces nacer en la certeza de que el trabajo es el mejor bálsamo para la melancolía, porque esta señora es una insistente resabida. Gracias por permitir un diálogo y memoria entre quienes jugamos esta exhibición: María Elena Machuca, Santiago Rivadeneira, Hernán Rodríguez Castelo, Sonia Kraemer, José Toral y a todos y cada uno de los colegas en el equipo del Centro de Arte Contemporáneo que hacen posible que las muestras ocurran.

Sean todos Bienvenidos.



*Palabras en la Inuguración de la muestra de Jesús Cobo en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, el 16 de noviembre de 2016.

jueves, 15 de septiembre de 2016

LARA (Latin American Roaming Art) *



Entre el mioceno y la contemporaneidad el hombre. Un ente aparecido en medio de la naturaleza, fruto de ella y su devastador.

Relaciones púbico-privadas subtienden, desde el régimen feudal a nuestros días un contrato social, como lo quiere el bueno de Rousseau, donde ellas, las relaciones público-privadas, se juegan el guión de la modernidad como si fueran buenas; como si al sostener este diálogo de representación en el espectro de la bondad, dieran cuenta de un desarrollo lógico, natural, científico, objetivo, bello que construye continuamente la idea de una estado nación, liberal o neoliberal, pero burgués a fin de cuentas, el mismo que conduce la barca de este contrato social al buen puerto del estado de bienestar.

Los que nos atrevemos con la gestión del espacio público, en el entramado de la construcción institucional, sabemos que las relaciones entre lo público y lo privado no solo tienen que ser buenas, sino sanas. Ahí donde una importante inversión de ASIACITI permite  solidificar una iniciativa y darle continuidad y figura púbica internacional, desde hace cuatro ediciones de la Residencia LARA, está también un espacio público dedicado a las Artes como el Centro de Arte Contemporáneo de la ciudad de Quito, con una inversión cierta y cuantiosa como un anfitrión seguro y generoso.

Hablaba al comienzo del mioceno, porque es la era geológica en la que se dio el surgimiento de las islas Galápagos del fondo del lecho oceánico. Su irrupción, violenta y volcánica, parece que resuena todavía en el trabajo de los artistas que veremos en esta muestra. La contemporaneidad aparece por simple evidencia de habitabilidad de nuestros días, pero también con todas las formas de explotación que el hombre ejerce sobre la naturaleza, en lo que ya muchos nombran como la nueva era del antropoceno.

Otra vez, entre mioceno y atropoceno, LARA, en el Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Museos de la Ciudad, mostrando valores reales como la interrelación de nuestras voces con el resto del mundo. La autoreferencialidad, campea peligrosamente en las pantallas de nuestra vida privada, nos hace olvidar a veces, de estos violentos procesos donde el planeta escupe islas a través de sus volcanes, o de cómo el hombre, escupe sobre sí mismo, víctima y victimario de esta miopía umbilical que niega la historia.

Por esto LARA es importante, porque nos permite reflexionar sobre ello, en medio de relaciones de producción sanas, entre lo público y lo privado. Para los artistas el intercambio, para el público el descubrimiento. Ya que el emplazamiento de los artistas locales, nos parece un valor real y no mediado por el sentido subjetivo con el que el hombre mide las cosas en la posmodernidad.

Bienvenidos. Para la Fundación Museos de la Ciudad, particularmente para el Centro de Arte Contemporáneo y gracias al apoyo indiscutible de la Alcaldía de Quito con el Alcalde, Mauricio Rodas, es un gusto tenerles entre nosotros y abrir estos salones para su disfrute.

*Palabras en la inauguración de la muestra.

martes, 19 de julio de 2016

Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera*

Palabras en la vernissage de inauguración del Salón de Becarios de los Proyectos Nuevo Mariano.
 
Es mi encargo, como anfitrión, hacer una breve presentación de los artistas y no pretendo hacer un recorrido curatorial por las obras, ya que los proyectos fueron acompañados por profesionales que han trabajado intensamente durante estos dos años en la construcción progresiva de la reflexión. Al comité curatorial de esta segunda edición de Mariano Aguilera, la gratitud en nombre de la Ciudad, del Centro de Arte Contemporáneo.
 
Como decía, mi deseo no es una reflexión académica, quiero tomarme el atrevimiento de hacer una interpretación política, porque estoy convencido que el arte contemporáneo es una mirada sobre el tiempo de quien lo atraveiesa con sus habilidades y su trabajo. Igual que mi maestro decía, y él lo tomaba de Pablo Ruiz Picasso, no creo en el talento, de haberlo, prefiero que me encuentre trabajando
 
El trabajo como un valor político sobre el cual desentrañar los lenguages y sus símbolos: ahí vemos al artista, de rodillas esforzandose en convertir en otra cosa aquello que contiene sus propios significados y que muta en la medida y forma de su cansancio y esfuerzo renovado. Esa es la magia, la magia del trabajo. 
 
Otra cosa es la cultura, que atrapa o rechaza este trabajo, en beneficio de la arquitectura de la ideología, danza que el artista toma o rechaza invariablemente en la aventura de crear e intercambiar.
 
Con Adela De Labastida en “La minga de la memoria del teatro quiteño: 1970-2010”, vivo una investigación que vindica y convoca al movimiento escénico a reflexionar sobre sí mismo, a recapitular sobre los hitos de su propia historia y sobre los procesos sobre los cuales nos formamos y múltiples veces nos reinventamos los teatreros. Es un proyecto de bellísima terquedad necesaria, una minga, no por la memoria de lo pasado, una minga para urgirnos a crear hoy, aquí y ahora la memoria de lo futuro. 
 
 

Dennys Navas nos trae en el gran formato “Tierra Hueca” una introspección tan necesaria como inquietante, nos arranca de lo evidente, de lo inminente, nos libera de la deuda inmediatista de la política reactiva y nos convoca a lo necesario. Resistir a la debacle, aunque la pintemos en sueño, aunque como decía Beckett, nos convirtamos en la turba, en aquello.
 
 
 
“MAR CERRADO” de Adrián Balseca nos obliga a transitar por nociones recurrentes como las fronteras. Ideas del ejercicio del poder y el relato de nación sobre el enorme y fulgurante territorio que es la lámina del mar. De las fronteras imaginarias e invisibles de los mapas, a los pasadizos oscuros de las instituciones que construyen el edificio estatal de las naciones.



Mijaíl Vallejo. “Al Otro Lado” es una experiencia concienzuda del artista y de su mirada. El debate entre el reconocimiento como testigo de los acontecimientos trágicos de la humanidad o como actor, activista y denunciante de ellos. Develar las fronteras humanas y detenerse en los momentos, y almacenarlos en un libro, como si de atrapar la vida en un compendio privado y personal se tratara. ¿Atrapar la vida? O dejarse descubrir, silente, por las imágenes de la vida. 
 
 
 
Daniela Moreno Wray se declara “Transmestizx” sobre una alfombra de totora, al borde de un paisaje en continuo cambio. El tránsito de la identidad incómoda, para obligarnos a vestirnos de preguntas con respecto a estos imaginarios que nos constituyen y que día a día rechazamos en este viaje a la nueva identidad, que no es recta, sino redonda, múltiple, disímil. Apropiar y obligar, la respuesta foucaultiana a la dominación de raza, clase y género del capitalismo en nuestra realidad. 
 
 
 
Ricardo Luna. “La Sicalíptica” es el cuerpo como territorio de combate y la incomensurable conmoción que ello me convoca. El cuerpo no miente y con el cuerpo se lucha, las ideas son otra cosa, en nombre de ellas se mutila, se mata, se calla. Ricardo, ha transitado desde la provocación polítca del posporno a la construcción irrefrenable del arte sexuado. Él, no solo, como él mismo dice, en los diálogos con los pocos afortunados con los que ha querido contar, porque cuerpo y deseo son transformación. Así, hasta 72 artistas latinoamericanos convocados, curados y exhibidos, en sus revistas que habitan en la internet, forman esta barricada de frames. 
 
 

Fabián Cueva recrea en su “Archivo Alexander Von Humboldt” el relato del viaje científico, pero también el que hace el museo por atrapar dicho viaje. La obra que contiene obra. El museo de la ficción de un Europeo del s.XIX y el mestizo que vuelve la mirada a esa europa colonial. Rousseau contra Ayotzinapa, y el buen salvaje resistiendo la corriente de las aguas del Río Magdalena mientras da a la metrópoli: agua, fango y tierra de la tierra libre de la América Morena. 
 
 
 
Oswaldo Terreros muestra en el “Proyecto reactivación, repotenciación y revitalización de asociaciones obreras” la arqueología del organizarse para cambiar, ejercicio necesario en un mundo en el que todos quieren reinventar sus luchas y nadie quiere pertenecer. Trazos del imaginario común que desplaza la identificación por la implicación. Símbolos y colores de un pensar en común para hacer. 
 
 
 
Paul Rosero. “Un día, algo pasará” son voces telúricas del individuo frente destino. La construcción micropolítica contra la tierra y en medio del trayecto: ondas sonoras, como un poema que se materializa en 3D. Y los sonidos imperceptibles de la naturaleza que está en constate transformación mientras el hombre, transitando en un viaje trabajoso por reconocerse parte de esa naturaleza. 
 
 
 
En algún lugar del paisaje borgeano, estoy seguro que habita la obra de José Hidalgo Anastasio “Oikoumenē (suspended)”. Quizá un ejercicio que intenta anular la política en favor de una reflexión melancólica por el objeto o las abstracciones. Abstracciones con pesos, paradoja. El trabajo de pensar y el peso del trabajo, nuevamente, en esta aritmética de valores con la que el ser humano comercia. 
 
 
 
No dejo de hablar del trabajo y esta recurrencia que aparece, no creo que sea gratuita. Hay una voluntad común entre todos nosotros, se llama trabajo. Quiero agradecer emotivamente a todo el equipo del Centro de Arte Contemporáneo, sin ustedes no es posible el arte, a quienes en su tarea de facilitación cultural, que a partir de mañana, supone custodiar la obra, organizar la circulación de la ciudad por este espacio público, por mediar educativamente la obra: son pieza fundamental de este ejercicio de libertad cada vez más difícil.
 
Gracias compañeros y compañeras. 
 
 
*Las imágenes son cortesía del departamento de comunicación del Centro de Arte Contemporáneo.

lunes, 2 de mayo de 2016

Teatro

En el proyecto de Carlos Castro, inteligente y profundo amigo a quien conocí cuando fui maestro del Instituto Tecnológico de Cine de Quito (INCINE), comparto algunas reflexiones sobre el Arte, sobre la práctica y el trabajo de los artistas actores. 

El proyecto de Carlos con la producción de Juan Carlos Camacho es bálsamo para nuestro medio donde la poca profundidad y el figureteo abundan, en la academia, en la profesión artística y en la vida dudosa de las redes sociales.


jueves, 24 de marzo de 2016

¡Vivan los independientes!*

©Centro de Arte Contemporáneo de Quito


Definir es limitar, poner fronteras a aquello que Ortega y Gasset llamaba los delicados insectos de las ideas.

Sin embargo y para provocar una contradicción tal vez más humana,  propongo la idea de que el Arte, en su esencia, es cultural y anti-ideológico, puesto que su frónesis, su prudencia, es descubrir las verdaderas relaciones que existen entre los hombres, y no ocultarlas ni disimularlas. Esto no es mío, pertenece al poeta venezolano Ludovico Silva.

Aquellos que dedicaron la vida a construir cultura extramuros del aparato ideológico, a construir contracultura en libertad, a pesar de que escapar a este hilo de araña, que es el discurso del poder, sus servilismos, y sus clientelas; aquellos que apostaron por el deseo y la irreverencia son prueba absoluta de que el arte nace en la vida de la ciudad no en la cédula de un museo...

Anti-arte y anti-ciencia como elementos constitutivos de una sana contracultura que hoy recibimos porque este es nuestro mandato, servir a la ciudad y no cooptar en propiedad.

El homenaje a esa trayectoria es la razón para que hoy estén en el centro de arte de la ciudad... y no viceversa.

Vivan los gestores independientes.

Bienvenidos.

*Palabras de apertura de la Muestra por los 25 años de El Pobre Diablo en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito

miércoles, 10 de febrero de 2016

vih, una historia que se re-simboliza.


En estos días de carnaval, se celebra en Quito la reunión global de directores de las organizaciones miembros de la International hiv/aids Alliance. Vayan unas reflexiones para contextualizar algunos aspectos de los que no se habla y se calla voluntariamente acerca del vih y de quienes mueven el cotarro a su alrededor.

¿Qué es la Allianza Internacional y qué significa este evento?

Esta es una gran de red de organizaciones no gubernamentales que están alineadas a partir de una estrategia conjunta y un equipo ejecutivo que, a su vez, en la forma de una charity fundada y regida por el derecho inglés, tiene sede en Brighton, Inglaterra. De hecho, en sus inicios, formaba parte de un selecto grupo de donantes (o intermediarios de donantes) que canalizaban fondos para proyectos de desarrollo y salud, fundamentalmente en el terreno del vih. A partir de la gran crisis del capitalismo de 2008, las cosas han cambiado un poco y, su rol ha sido refundado más bien como intermediario político con los grandes donantes y como suministrador de asistencia técnica a sus miembros. Su legitimidad técnica y política depende de herramientas de validación que inciden más o menos en las estructuras alineadas: Su estrategia global y sus procesos de acreditación, que son directamente herederos de las políticas de la estrategia. En estos procesos de acreditación, un procedimiento riguroso es aplicado a todas y cada una de las organizaciones miembros para estandarizar su capacidad de alcance y permear la política centralizada que usualmente se establece por consenso en las reuniones globales de directores. Con esta acreditación, que no es un proceso único, sino que sufre de actualizaciones cada dos o tres años, los ejecutores de las estrategias y acciones de incidencia política en alto nivel (New York, Ginebra, ONU, Comisión Europea, Fondo Mundial, etc.), pueden tener una palabra que es legítima de las poblaciones afectadas, de las comunidades en riesgo y de la sociedad civil de todo el planeta.

A las comunidades de personas en riesgo, de personas infectadas, de poblaciones estigmatizadas por el vih, este evento nos importa y al mismo tiempo, con él admitimos nuestra exclusión de la toma de decisiones. Me explico a continuación.

El espejismo de una representatividad técnica de las comunidades es un manto enorme que tiene que caer definitivamente ante nuestros ojos. Dentro de estas redes de organizaciones, que están pobladas por personas muy comprometidas con la historia de la epidemia, con la vida de las personas de las comunidad (muchos de ellos pertenecen a dichas comunidades o han pasado en carne propia por el compromiso o falta de sus seres queridos), también hay grandes incongruencias que deben de ser expuestas para la vergüenza mundial: En Ecuador, su sociedad civil des-legitimada por las comunidades, quienes abandonamos los cargos y nombramientos después de casi cinco años de ser utilizados para exponernos como mascotas ante la comunidad internacional, mientras esta casta de tecnoburócratas sostienen sus sueldos e impulsan políticas retrógradas que no solo son ineficientes, sino que atentan contra nuestra dignidad y vida como comunidades.(amén del Estado, gobernado por una tendencia que impone las espaldas a las políticas globales de la lucha en contra del vih).

En nuestro país, la organización que hace de punto focal es la Corporación Kimirina, una organización no gubernamental que ha mostrado una capacidad para reinventarse desde la oscura época en la que las ONG's eran filtro de recursos económicos para el desarrollo, que nacían en el primer mundo y se quedaban y se quedan en las cuentas corrientes de los tecnoburócratas de los altos cargos. Antes de la dolarización de la economía ecuatoriana, las ONG's engrosaban una clase de burguesía que administraba los dólares y usaba sus chequeras como caja de cambios. Hoy, ni las leyes de igualdad ni las políticas internacionales de inclusión de personas afectadas en los puestos de dirección, a terminado por desterrar a quienes usurpan los recursos de los proyectos y los convierten en su modus vivendi de high class two or three languages, flying first class. Nosotros nos cansamos y salimos de esa estructura, sin embargo no nos vamos a cansar nunca de denunciar estas prácticas ni a estas personas.

El gobierno de la revolución ciudadana, que con vientos de transformación social arrancó con una determinación para poner fin a esta dinámica atávica de las ONG's, ha terminado por hacer elipsis sobre el tema, por falta de capacidad de gestión y últimamente, claro, por falta de recursos. No es desconocido para muchos que más de tres remesas de preservativos que el Ministerio de Salud comprara desde 2014 hasta el año pasado hayan llegado literalmente reventadas desde su puerto de salida en China, generando un desabastecimiento inusual para los programas de prevención que el estado garantiza y están resguardados por la Constitución. Esto, obviamente, atravesado por una Estrategia de Prevención del Embarazo Adolescente, que parametriza la educación sexual, el riesgo de infección de itss (infecciones de transmisión sexual, vih incluido), antes ENIPLA, hoy Plan Familia, cuyo sesgo es la agenda conservadora y cristofascista de las más reaccionarias del planeta, donde la abstinencia es la herramienta única al alcance de la familia.

En este contexto, con un país que, ni en la sociedad civil, ni en el estado se presiona por implementar las herramientas de prevención contemporáneas, el conocimiento como arma de detención de la pandemia con una realidad que nos hace pensar en políticas de exterminio de comunidades enteras expuestas al riesgo, como las transfemeninas, con un 35% de prevalencia de vih entre sus miembros, la convocatoria de una reunión global de directores de organizaciones que luchan contra el vih a nivel global, debe significar un remezón político y vivencias. Pero sobre todo, sin garantizar los derechos humanos de las miles de personas positivas y todas aquellas en riesgo de infectarse, es sencillamente injustificable.


Hagamos cuentas, señores y señoras del vih (como si todos nosotros y nosotras no lo fuéramos): una reunión de ejecutivos de todo el mundo, de treinta y tres a cincuenta personas hospedadas en uno de los hoteles más caros de la ciudad, el swisshotel, pasajes intercontinentales que rondan entre los 600 y los 4000 dólares, nos ayudaría, sólo en la ciudad de quito, a costear el tratamiento de antiretrovirales, que el ministerio entrega gratuitamente, de por lo menos 270 personas durante un año. Si no hay entre ustedes, una persona que lance estos números, su organización y punto focal aquí, debiera de empapelar la reunión con los representantes del gobierno, que seguramente asistirán a su meeting

Esto tiene una razón fundamental: yo sé que con lo que cuesta esta reunión no se va a parar el vih a nivel mundial, pero en un país como el Ecuador, puede significar el freno absoluto del sida entre la población de personas infectadas. Una ciudad con cero sida. Ustedes lo saben, son técnicos y manejan estas estadísticas. Si no tienen pudor por estas cifras, por lo menos miren a los ojos a sus representantes en el Ecuador, mírenlos largo rato y demanden, interpelen, pidan explicaciones.

Tomado de HHS.Gov – Departamento de Salud y Servicios Humanos 


Esto ya lo sabíamos hace cuatro años, cuando ONUSIDA lanzó la implementación de la cascada o continuum del tratamiento. Si el Ecuador hubiese invertido en estudios para determinar el conocimiento de la epidemia, pero no ocurrió. Ni el estado miope y lento, y vago, ni los oportunismo económicos de los directivos de organizaciones como Corporación Kimirina, han permitido CONOCER esta realidad para implementar su detención. Claro, no sabemos quienes están en riesgo, y aplicamos con cierta pusilanimidad las tablas regionales de la OPS (Organización Panamericana de la Salud), y la propia ONUSIDA, haciendo caso omiso a una realidad que desconocemos como habitantes de la caverna de Platón.

Entre las sombras que vemos proyectadas en la pared, se ven siluetas, figuras, siglas y lejanas esperanzas de cambio, pero este no puede ser factible, mientras las comunidades no se sienten en los puestos de decisión y tomen las riendas de sus necesidades. Entre las siluetas vuelve cada vez el elegido, sabedor único de las herramientas de prevención, pero no para implementarlas, sino para sostener su status quo.

Vergüenza y miseria si ustedes no pueden pulsar a que sus organizaciones se exijan un cambio REAL y no nominal en sus estructuras. Vergüenza de país que acepta estos eventos sin que la herida de su realidad no propenda a la cicatrización de su mala práctica. Vergüenza de una comunidad que no se para frente a esta realidad y no la denuncia, mientras sus sueldos del vih sirven para eventualizar sus reivindicaciones.

Vergüenza y pena de aquellos que han devenido positivos este último año y tienen que soportar una vida de precarización de su salud, antes de recibir el tratamiento, cuando ya hayan bajado sus defensas. 

Vergüenza de historia.

viernes, 17 de julio de 2015

Premio Patricio Brabomalo 2015

He recibido el Premio Patricio Brabomalo a la trayectoria de lucha en las comunidades LGBTI, otorgado por el H. Concejo Metropolitano de Quito. Aquí mis palabras en al recibir el premio.



“Mijita, el bolero es una cosa, el pasillo es otra, pero el tango, el tango sí que dice la verdad.”
La abuela Margoth, abuela de mis primas guayacas.

“No,
no puede ser que viva así,
con este amor clavado en mí
como una maldición. “
José María Contursi, En esta tarde gris.


Hace apenas una semana, cuando me enteré de la distinción que el Concejo Municipal me otorgaba, escribí un texto más o menos largo en la marea confusa de las redes sociales. En él, me declaraba el hijo del la lucha; el hijo de la lucha por el amor a la humanidad, a la justicia, a los obreros, a los campesinos, a las mujeres, y claro, no lo sabíamos, a los maricas, a los marginales de siempre, a las lesbianas invisibles que no pueden hablar todavía y ahogan sus palabras con ojos cristalinos, a las mujeres transfemeninas que mueren y han muerto en manos odiadoras, a los hombre transmasculinos que siguen siendo violados en la clínicas de tortura que hay en este Ecuador que recibió al Papa de los católicos. Le hablaba a mi madre, la mujer que me enseñó, junto a mi padre, la militancia por al transformación social y quizá hoy tenga la oportunidad de subtenderlo entre las personas que me escuchan.

Fui un niño uranio que inconscientemente y sin violencia, se negaba al futbol, mientras vestido del uniforme del equipo de la Escuela de Demostración, del Normal Superior No. 1, luego Normal Superior Jaime Roldós Aguilera, en su patio de arena brillante, me recosté el día del primer partido de la temporada a dormir un sueño perfecto, enredado en la maravillosa forma que mi pie había dado a la tierra y que parecía una caracola marina. 

Fui un niño feliz en una infancia que transitaba, sin saberlo, teñido de la mirada saturniana, influencia de una fuerza poderosa que había nacido conmigo y oculta crecía en mi interior, como una larva voraz pronta a encapsularse para la metamorfosis. La sombra solitaria del amor aparecería luego, como un juego, al mismo tiempo que a cualquier adolescente le ocurriera y con igual fuerza magmática, solo que con un color singular, diferente, raro.

Luego, vino el salir del país para estudiar, y sin darme cuenta, vivir una vida en libertad, en un país donde ya se advertía que todos los derechos caerían como un gigante dominó, restituyéndose a las comunidades de personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, uno a uno, derechos civiles equiparaba la calidad de ciudadanos a todos y todas. En el Ecuador de 1994, la homosexualidad era un delito. Cambié mi necesidad de salida por deseo de quedarme y así, sin violencia, inauguré una etapa de mi vida que, en las condiciones actuales, he llegado a comprender que fue un autoexilio. España, pues, fue un lugar en tránsito amable, hasta que la gran crisis de 2008.

Mientras yo vivía feliz e ignorante fuera de un país en violencia, mis hermanas travestis, mis hermanas transfemeninas, fundamentalmente, protagonizaban con sus cuerpos, la lucha física por la reivindicación de la igualdad y conseguían en Ecuador, la despenalización de la homosexualidad masculina, hija legítima de un bienintencionado pero vergonzante fallo del Constitucional que invisibilizaba, de un plumazo a toda la diversidad sexual y de género.

Soy un afortunado y por eso, no voy a dejar de pagar tributo por ese sacrificio hecho para mí. Gracias mujeres históricas, en las incongruencias profundas que la ley mantiene hoy en día se patetiza más todavía la necesidad de pagar ese tributo y luchar por la plena incorporación de los derechos de igualdad para todos y todas en nuestro país.

Nací un poco antes que tocara el bordón del SIDA y eso también explica el miedo de toda una generación de homosexuales a salir del closet, una generación a la que me pertenezco, aunque me haya constado reconocerlo. Soy de una generación de hombres homosexuales a los que las estrategias de cambio de comportamiento y uso del condón les han pasado por encima. Muchos de mis contemporáneos están infectados con el virus del VIH, precisamente y entre otras razones por esta, la homofobia, que internalizada en nuestros sujetos sociales opera con la misma violencia con la que lo hace desde fuera, cuando alguien nos grita en la calle o corremos riesgo físico. La salud, con excepciones sensibles, nos ha violentado estructural e históricamente por no reconoce la diversidad de nuestros cuerpos, la disidencia de nuestros cuerpos en un sistema bio-tecnológico y cultural al que se nos niega el ingreso desde el acceso y durante el cotinuum del tratamiento. Hay muchas barreras que romper para poder quitarnos el estigma del VIH de en medio, pero seguro que esto no pasa por evitar hablar del él, por evitar conocer cual es el golpe real de la epidemia entre nuestras poblaciones: Necesitamos investigación epidemiológica ahora.

En la actualidad, con los avances biotecnológicos y con el desarrollo de los modelos comunitarios de atención, en otros países, podemos decir que estamos en capacidad de ponerle fin a la epidemia, o por lo menos, declarar países con “cero SIDA”. El VIH es un dispositivo de control y violencia, por momento pareciera que se convirtió en un instrumento de castigo y corrección para personas disímiles y en esto, no puedo sino recordar una entrevista a Mario Bunge, hace un par de años, a propósito de recibir el premio nacional de ciencia en Argentina: el cambio social en buena parte le pertenece a la tercera vía, las ONGs tienen un rol fundamental que cumplir en el involucramiento directo de este cambio. Sin embargo estas han purgar una dinámica constitutiva y perniciosa que tiene que ver con la utilización de las poblaciones para el sostenimiento de una casta tecnoburócrata internacional. Es el momento de transparentar la gestión e incorporar a las comunidades en los puestos de toma de decisión y juntos provocar el cambio social. 

Quiero ser un actor de cambio social y creo que este deseo está recompensándose con este reconocimiento que hoy me otorga el Municipio de Quito. Confío y quisiera participarles con entusiasmo y certeza que la época en la que la epidemia era culpa nuestra, porque nuestras eran la prácticas está quedando en el pasado. De alguna manera, la impotencia que ha generado la poca eficacia de la respuesta ha devuelto dos cosas importantes: la primera es que esta estigmatización de la propia respuesta ha obligado a una comunidad vulnerabilizada y afectada por el VIH a enriquecer sus conocimientos y a utilizar la creatividad en un proceso nuevo que fortalece la respuesta médica, desde las realidades de las comunidades; por otra, como dice mi buen amigo Vincent Pelletier, militante positivo e histórico del movimiento homosexual francés: hay que transformar la ira en valor, la cólera en coraje. Dar le conocimiento a las comunidades para el cambio, el conocimiento es cambio.

Soy un marica militante de la respuesta al VIH. Soy un artista también. Tengo cólera por muchas cosas de la historia de mi pueblo, desde el coloniaje europeo pasando por la expresión fundamental de la opresión social y económica del capitalismo machista, la violencia. Lo escucho todos los días en la calle, la loca longa puta de mierda soy yo y claro, también la sidosa; ya es hora de que empecemos a quitarle esas palabras a quien nos agrede para vestirnos nosotras de ellas y transformar el epíteto en arma contra este fascismo que niega nuestro cuerpo femenino.

Este reconocimiento lo recibo con humildad y coraje, desde este espacio de resistencia que es la lucha contra el vih y por la restitución de los derechos de las personas de orientación sexual e identidad de género diversas, este premio, le corresponde a mis hermanas y hermanos con los que cada día sonreímos frente al absurdo dictamen fascista que nos niega, con Sandra Álvarez, con Rafael Garrido, con Ricardo Luna, con Cristina Jaramillo, con Sebastián Salazar, con Andrea Andino, con Andrés Buitrón, y todas y todos aquellos que compartimos este lazo de aguante y militancia humana que es la Inteligencia Comunitaria.

Gracias.

viernes, 20 de febrero de 2015

En Tinieblas o El Bluff Surrealista

Artaud por Man Ray

Invitado: Antonin Artaud

Que los surrealistas me hayan expulsado o que yo mismo me haya alejado de sus grotescos simulacros, hace mucho que no es ésa la cuestión1

Me retiré porque estaba harto de una mascarada que había durado demasiado, por otra parte estaba muy seguro de que en la nueva posición que habían elegido, no menos que en cualquier otra, los surrealistas no harían nada. 

Y el tiempo y los hechos no tardaron en darme la razón. 

Uno se pregunta qué puede importarle al mundo que el surrealismo coincida con la Revolución o que la Revolución deba hacerse por fuera y por encima de la aventura surrealista, cuando se considera la poca influencia que los surrealistas han tenido sobre las costumbres y las ideas de esta época. 

Además, hay todavía una aventura surrealista y acaso no ha muerto el surrealismo el día en que Breton y sus adeptos creyeron que debían adherir al comunismo y buscar en el terreno de los hechos y de la materia inmediata el resultado de una acción que normalmente sólo podía desarrollarse dentro de los marcos íntimos de la mente. 

Creen poder permitirse echarme cuando hablo de una metamorfosis de las condiciones interiores del alma2, como si yo entendiera el alma en el sentido infecto en que ellos mismos la entienden y como si desde el punto de vista de lo absoluto pudiera tener el menor interés ver cambiar la estructura social del mundo o ver pasar el poder de manos de la burguesía a las del proletariado. 

Si los surrealistas realmente buscaran eso, al menos tendrían una excusa. Su objetivo sería banal y restringido pero al menos existiría. ¿Pero tienen acaso algún objetivo hacia el que lanzar una acción y cuándo fueron capaces de formularlo? 

 ¿Acaso trabajamos con una meta? ¿Trabajamos con móviles? ¿Creen los surrealistas poder justificar su expectativa por el simple hecho de la conciencia que tienen? 

La expectativa no es un estado de ánimo. Cuando no se hace nada no se corre el riesgo de romperse la cara. Pero no es razón suficiente para que hablen de uno. 

Desprecio demasiado la vida para pensar que cualquier cambio desarrollado en el marco de las apariencias, pueda cambiar algo de mi detestable condición. 

Lo que me separa de los surrealistas es que aman tanto la vida como yo la desprecio. 

Disfrutar en toda ocasión y por todos los poros es el centro de sus obsesiones. Pero el ascetismo no coincide con la verdadera magia, incluso la más sucia, incluso la más negra. Incluso el gozador diabólico tiene aspectos ascéticos, un cierto espíritu de mortificación. 

No hablo de sus escritos que son brillantes aunque vanos desde el punto de vista que ellos sostienen. Hablo de su actitud central, del ejemplo de toda su vida. Yo no tengo odio individual. Los rechazo y los condeno en bloque rindiendo a cada uno de ellos toda la estima e incluso toda la admiración que merecen por sus obras o por su inteligencia. En todo caso y desde ese punto de vista no cometeré, como ellos, el infantilismo de darle vuelta la cara a ese tema, y de negarles talento porque han dejado de ser mis amigos. Pero felizmente no se trata de eso. 

Se trata de una ruptura del centro espiritual del mundo, de un desacuerdo de las apariencias, de una transfiguración de lo posible que el surrealismo debía contribuir a provocar. Toda materia comienza por un desarreglo espiritual. Confiar en las cosas, en sus transformaciones, en el cuidado al conducirnos es un punto de vista de torpe obsceno, de aprovechador de la realidad. Nadie ha comprendido nada nunca y los surrealistas no comprenden y no pueden prever a dónde los llevará su voluntad de Revolución. Incapaces de imaginar, de representarse una Revolución que no evolucione dentro de los desesperantes marcos de la materia, se resguardan en la fatalidad, en cierto azar de debilidad y de impotencia que les es propio, del trabajo de explicar su inercia, su eterna esterilidad. 

El surrealismo siempre ha sido para mí una nueva forma de magia. La imaginación, el sueño, toda esta intensa liberación del inconsciente que tiene por finalidad hacer aflorar a la superficie del alma lo que habitualmente tiene escondido, debe necesariamente introducir profundas transformaciones en la escala de las apariencias, en el valor de significación y en el simbolismo de lo creado. Lo concreto cambia completamente de vestido, de corteza, no se aplica más a los mismos gestos mentales. El más allá, lo invisible rechaza la realidad. El mundo ya no se sostiene. 

Entonces se puede comenzar a calibrar los fantasmas, a rechazar las falsas apariencias. 

Que la muralla espesa de lo oculto se hunda de una vez sobre todos esos impotentes charlatanes que consumen su vida en admoniciones y vanas amenazas, sobre esos revolucionarios que no revolucionan nada. 

Esos torpes tratan de convertirme3. Ciertamente tendré mucha necesidad. Pero al menos yo me reconozco inválido y sucio. Aspiro después a otra vida. Y bien pensado, prefiero estar en mi lugar y no en el suyo4

¿Qué queda de la aventura surrealista? Poca cosa además de una gran esperanza decepcionada, pero en el terreno de la literatura misma tal vez hayan aportado algo. 

Esa cólera, ese disgusto quemante volcado sobre la cosa escrita constituye una actitud fecunda y que tal vez un día, más tarde, sirva. La literatura ha sido purificada por ella, próxima a la verdad esencial del cerebro. Pero eso es todo. Conquistas positivas al margen de la literatura, de las imágenes, no ha habido y sin embargo era el único hecho importante. De la buena utilización de los sueños podía nacer una nueva forma de conducir el pensamiento, de mantenerse en medio de las apariencias. 

La verdad psicológica estaba despojada de toda excrecencia parasitaria, inútil, aproximada mucho más de cerca. Entonces se vivía con seguridad, pero tal vez es una ley de la inteligencia que el abandono de la realidad sólo puede conducir a fantasmas. En el marco exiguo de nuestro dominio palpable estamos apurados, exigidos de todas partes. Lo hemos visto bien en esa aberración que llevó a revolucionarios en el plano más alto posible, a literalmente abandonar ese plano, a dar a la palabra revolución su sentido utilitario práctico, el sentido social que se quiere pretender el único válido, porque nadie quiere contentarse con palabras vanas. Extraña vuelta sobre sí mismos, extraño nivelamiento. 

¿Quién puede creer que anteponer una simple actitud moral bastará, si esta actitud está enteramente marcada por la inercia? El interior del surrealismo lo conduce hasta la Revolución. Ese es el hecho positivo. La única conclusión eficaz posible (según dicen ellos) y a la que un gran número de surrealistas se ha rehusado a adherir; pero, a los otros, ¿qué les ha dado y qué les ha hecho dar su adhesión al comunismo? 

No los hizo dar ni un paso. En el círculo cerrado de mi persona nunca sentí la necesidad de esta moral del devenir que, parece, revelaría la Revolución. Yo coloco por encima de toda necesidad real las exigencias lógicas de mi propia realidad. Es la única lógica que me parece válida y no una lógica superior cuyas irradiaciones no me afectan sino en tanto tocan mi sensibilidad. No hay disciplina a la que me sienta forzado a someterme por riguroso que sea el razonamiento que me lleva a aceptarla. 

Dos o tres principios de muerte y de vida están para mí por encima de toda sumisión precaria. Y cualquier lógica siempre me parecerá prestada.

*
El surrealismo ha muerto por el sectarismo imbécil de sus adeptos. Lo que queda es una especie de montón híbrido al cual los mismos surrealistas son incapaces de ponerle nombre. Perpetuamente cerca de las apariencias, incapaz de hacer pie en la vida, el surrealismo todavía está buscando su salida, pisoteando sus propias huellas. Impotente para elegir para decidirse ya sea totalmente hacia la mentira, ya sea totalmente hacia la verdad (verdadera mentira de lo espiritual ilusorio, falsa verdad de lo real inmediato, pero destruible), el surrealismo busca este insondable, este indefinible intersticio de la realidad donde apoyar su palanca, antes poderosa, hoy en manos de castrados. Pero mi debilidad mental, mi cobardía bien conocidas se rehúsan a encontrar el menor interés en las convulsiones que sólo afectan ese lado exterior, inmediatamente perceptible de la realidad. Para mí, la metamorfosis exterior es algo que sólo puede estar dado por añadidura. El programa social, el programa material hacia el que los surrealistas dirigen sus pobres veleidades de acción, sus odios jamás virtuales a todo, son para mí sólo una representación inútil y sobrentendida. 

Sé que en el debate actual tengo de mi lado a todos los hombres libres, a todos los verdaderos revolucionarios que piensan que la libertad individual es un bien superior al de cualquier conquista obtenida en un plano relativo. 

*
¿Mis escrúpulos hacia toda acción real? 

Estos escrúpulos son absolutos y de dos clases. Hablando absolutamente, apuntan a ese sentido enraizado de la profunda inutilidad de cualquier acción espontánea o no espontánea. 

Es el punto de vista del pesimismo integral. Pero una cierta forma de pesimismo lleva en sí su lucidez. La lucidez de la desesperación, de los sentidos exacerbados y como en las orillas de los abismos. Y al lado de la horrible relatividad de cualquier acción humana, esta espontaneidad inconsciente que pese a todo impulsa a la acción. 

Y también en el terreno equívoco, insondable del inconsciente, de las señales, de las perspectivas, de las percepciones, toda una vida que crece cuando se establece y se revela aún capaz de turbar el espíritu. 

Estos son pues nuestros escrúpulos comunes. Pero al parecer ellos se decidieron por la acción. Pero una vez reconocida la necesidad de esta acción, se apresuran a declararse incapaces de ella. La configuración de su pensamiento los aleja para siempre de este terreno. Y en lo que a mí concierne ¿dije alguna vez otra cosa? En mi favor, de todos modos, circunstancias psicológicas y fisiológicas desesperadamente anormales y en las que ellos no podrían prevalecer. 


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1 Insistiré apenas sobre el hecho de que los surrealistas no hayan encontrado nada mejor para tratar de destruirme que servirse de mis propios escritos. Es necesario que se sepa que la nota que figura al pie de las páginas 6 y 7 del artículo «Au grand jour» y que apunta a arruinar los fundamentos de mi actividades es apenas una reproducción pura y simple, la copia apenas disfrazada de fragmentos tomados de textos que yo les destinaba y donde me ocupaba de poner a la luz su actividad, embutida de odios miserables y de veleidades sin futuro. Esos fragmentos constituían la materia de un artículo que me rechazaron sucesivamente dos o tres revistas, entre ellas la N.R.F, por demasiado comprometedor. Poco importa saber por los oficios de qué soplón llegó este artículo a sus manos. Lo esencial es que lo hayan encontrado tan molesto como para sentir la necesidad de neutralizar su efecto. En cuanto a las acusaciones que les destinaba y que me devuelven, dejo a la gente que me conoce bien, no ya según su innoble manera, el trabajo de clasificarnos. En el fondo, todas las exasperaciones de nuestra pelea giran alrededor de la palabra Revolución. 
2 Como si un hombre que ha sentido de una vez por todas los límites de su acción, que rehúsa comprometerse más allá de lo que él cree que son esos límites, fuera menos digno de interés, desde el punto de vista revolucionario, que el gritón imaginario que en el mundo asfixiante en el que vivimos, mundo cerrado y para siempre inmóvil, en atención a no sé qué estado insurreccional del cuidado de clasificar los actos y los gestos que todos saben bien que no haré. Exactamente eso es lo que me ha hecho vomitar el surrealismo: la consideración de la impotencia nativa, de la debilidad congénita de esos señores, opuesta a su actitud perpetuamente ostentatoria, a sus amenazas en el vacío, a sus blasfemias en la nada. ¿Y hoy, qué hacen ellos para desplegar una vez más su impotencia, su invencible esterilidad? Es por haber rehusado a comprometerme más allá de mí mismo, por haber reclamado silencio alrededor mío y por ser fiel en pensamiento y en acto a lo que sentía ser mi profunda, mi irremisible impotencia que esos señores han juzgado mi presencia inoportuna entre ellos. Pero lo que les pareció por encima de todo condenable y blasfematorio fue que no quisiera comprometerme sino conmigo mismo acerca de la determinación de mis límites, que exigiera ser dejado libre y dueño de mi propia acción. ¿Pero qué me importa toda la Revolución del mundo si sé permanecer eternamente doloroso y miserable en el interior de mi propio osario? Que cada hombre no quiera considerar nada más allá de su sensibilidad profunda, de su yo íntimo, es para mí el punto de vista de la revolución integral. No hay mejor revolución que la que me beneficia a mí y a la gente como yo. Las fuerzas revolucionarias de un movimiento cualquiera son aquellas capaces de desarticular el fundamento actual de las cosas, de cambiar el ángulo de la realidad. Pero en una carta escrita a los comunistas, ellos confiesan su absoluta falta de preparación en el terreno en el que acaban de comprometerse. Más aún, que el tipo de actividad que se les pide es inconciliable con su propio espíritu. Y es aquí que ellos y yo, sea lo que sea, nos volvemos a reunir al menos en parte en una inhibición esencialmente similar aunque debida a causas graves en otro sentido, en otro sentido significativas para mí que para ellos. Se reconocen finalmente incapaces de hacer lo que yo siempre me rehusé a intentar. En cuanto a la acción surrealista misma, estoy tranquilo. Casi no pueden sino pasar sus días condicionándola. Hacer el balance, hacer el balance en ellos como cualquier Stendhal, esos Amiel de la Revolución comunista. La idea de la Revolución siempre será para ellos una idea, sin que esta idea, a fuerza de envejecer adquiera una sombra de eficacia. ¿Pero acaso no ven que revelan la inanidad del movimiento surrealista, del surrealismo intacto de toda contaminación, cuando sienten la necesidad de romper su desarrollo interno, su verdadero desarrollo para apuntalarlo por una adhesión de principio o de hecho al Partido Comunista Francés? ¿Era esto aquel movimiento de revuelta, aquel incendio en la base de la realidad? ¿Acaso el surrealismo, para vivir, tenía necesidad de encarnarse en una revuelta de hecho, de confundirse con reivindicaciones concernientes a la jornada de ocho horas, o al reajuste de los salarios o la lucha contra la vida cara? ¡Qué chiste o qué bajeza de alma! Sin embargo es lo que parecen decir, ¡¡¡que esta adhesión al Partido Comunista Francés les parecía la continuación lógica del desarrollo de la idea surrealista y su única salvaguarda ideológica!!! Pero yo niego que el desarrollo lógico del surrealismo lo haya llevado hasta esta forma definida de revolución que se entiende bajo el nombre de Marxismo. Siempre pensé que un movimiento tan independiente como el surrealismo no se justificaba con los procedimientos de la lógica ordinaria. Además es una contradicción que no perturba a los surrealistas, dispuestos a no perder nada de todo lo que pueda ser una ventaja para ellos, de todo lo que momentáneamente pueda servirles. Háblenles con su Lógica, responderán Ilógico, pero digan Ilógico, Desorden, Incoherencia, Libertad, responderán Necesidad, Ley, Obligación, Rigor. Esta mala fe esencial es la base de sus maniobras.
3 Ces brutes quʹils me convient de me convertir. Frase muy oscura, de difícil traducción. (N. de la T) 
4 Esta bestialidad de la que hablo y que tanto los subleva es sin embargo lo que los caracteriza mejor. Su amor al placer inmediato, es decir a la materia, les ha hecho perder su primitiva orientación, ese magnífico poder de evasión cuyo secreto creímos nos iban a dispensar. Un espíritu de desorden, de mezquina chicana, los impulsa a desgarrarse unos a otros. Ayer, Soupault y yo nos fuimos descorazonados. Antes de ayer, Roger Vitrac, cuya exclusión fue de una de sus primeras cochinadas. Por más que griten en su rincón y digan que no es así, les responderé que para mí el surrealismo siempre ha sido una insidiosa extensión de lo invisible, el inconsciente al alcance de la mano. Los tesoros del inconsciente invisible vueltos palpables, conduciendo la lengua directamente, de un solo golpe. A mí, Rusbroeck, Martínez de Pasqualis, Boehme, me justifican suficientemente. Cualquier acción espiritual si es justa se materializa cuando es necesario. ¡Las condiciones interiores del alma! Pero éstas llevan en sí su investidura de piedra, de verdadera acción. Es un hecho adquirido y adquirido por sí mismo, irremisiblemente sobreentendido. 

martes, 23 de septiembre de 2014

De Hombre a Hombre, en una de las últimas funciones














Un día
al final de la función
cuando tenía que acercarme hacia ti
e intentar acariciar con ternura tu cabeza
agaché la cabeza y mi mirada se cruzó con tus zapatos
eran los zapatos de ese niño que interpretabas
con pequeños movimientos
tus pies
me hicieron entender lo joven que eras
aún con tus razones
y tus silencios de hombre doloroso
de historia doliente
eras ese niño que fingías ser

Y la historia te ganaba
y yo tambien me dejaba derrotar
y entendía  que perdía mientras algo triunfaba

Pensé
es el amor
y ya como el ciego de Buenos Aires
no podía ni imaginar
poder ocultarme o huir

Ya te amaba como hoy
y llevaba perdido en tu recuerdo
si saber que tus zapatos
volverían a enamorarme
hasta hacerme llorar