lunes, 9 de abril de 2012

María Beatriz Vergara, programa 2

María Beatriz Vergara

Segunda Escuela del Espectador en radio
Invitado: Maria Beatriz Vergara / Adela de Labastida - Asoescena
Banda Ecuatoriana Invitada: Cadaver Exquisito
Conductores: Leon Sierra y Genoveva Mora.
Realizacion: Leon Sierra 
Coproduccion El Apuntador y Flacso Radio 
Produccion Ejecutiva Leon Sierra



Josie Cáceres, programa 1

Josie Cáceres.                                                            Foto: Ana Fernández


Primera Escuela del Espectador en radio
Invitado: Josie Caceres / Carlos M. González
Banda Ecuatoriana Invitada: Biorn Borg 
Conductora: Genoveva Mora Toral.
Realizacion: Leon Sierra 
Coproduccion El Apuntador y Flacso Radio 
Produccion Ejecutiva Leon Sierra



martes, 27 de marzo de 2012

Arístides Vargas, programa 6


Arístides Vargas                                                                                       Foto: León Sierra

Sexta Escuela del Espectador
Invitado: Aristides Vargas
Banda Ecuatoriana Invitada: Can Can
Conductores: Genoveva Mora Toral y Santiago Rivadeneira
Realizacion: Leon Sierra
Coproduccion El Apuntador y Flacso Radio
Produccion Ejecutiva Leon Sierra
La Musica que sirve par el ambiente del programa es de Don Byron.

Esteban Donoso, programa 5

Quinta Escuela del Espectador
Invitado: Esteban Donoso
Banda Ecuatoriana Invitada: La Malamaña
Conductores: León Sierra y Valeria Andrade
Realizacion: León Sierra
Coproduccion El Apuntador y Flacso Radio
Produccion Ejecutiva Leon Sierra
La Musica que sirve par el ambiente del programa es de Don Byron.


Esteban Donoso

Mesa Permanente de Análisis de la Situación Teatral*

Medio teatral e institucionalidad: una historia de pasiones.


De todos es bien conocida la precariedad política en la que el gremio de actores y actrices, directores y demás teatreros del Ecuador vive y crea sus obras escénicas. Igual cosa puede decirse de la danza, aunque cada población de profesionales tiene sus particularidades que las caracterizan. Algo que tienen en común, la inexistente o endeble asociación gremial, en el caso del teatro, con notables iniciativas en marcha como ASOESCENA y con gigantes elefantes blancos que todavía, y menos mal, no han visto la luz como el proyecto de Federación Nacional.

De memoria sabemos la historia de nuestra agremiación. Desde los días combativos de la extinta Asociación de Trabajadores del Teatro (ATT), en los ochenta y su reconversión hacia un modelo menos sindical, y más ejecutivo a principios de los noventa, todos esfuerzos de los que ya no se habla, no son referencia ni inspiración en una sociedad contemporánea de la revolución ciudadana, que condena y criminaliza la lucha social. Tiempos para la televisión, para el boom del cine, para asumir con estupefacción el dislate casi salomónico y pueril acerca de la utilización de recursos humanos, en cinematografías emergentes, que dice que los mejores actores son los no-actores, llamándolos actores naturales e institucionalizando este principio a niveles de tolerancia técnica y metodología de trabajo. Momentos actuales, donde el gremio del cine consigue cotas de aburguesamiento tan óptimas como ser una institución referente para liderar el sistema cultural en proceso (discurso del gobierno en la discusión sobre la fetal Ley de Cultura), sin embargo, carente de representante del gremio actoral: total, son solo actores, infantiles miembros de un gremio que los considera sustituibles o personal con igual jerarquía que los técnicos, pero no que los productores o los directores. Tiempos de la gerencia tecnócrata machista y vertical.

El emprendimiento administrativo que el gobierno de PAIS ha consolidado en estos años de mandato arrancó con certezas que rompían paradigmas. Una de ellas era un Ministerio de Cultura como buque insignia de un cambio todavía esperado. Desde los gestos políticos hasta la tecnificación académica; desde un glorioso poeta afrodescendiente, marxista militante, que aglutinaba mucha de aquella gente contemporánea de la ATT y los grupos artísticos, hasta una socióloga que proviene de las mismas fuentes pero que ha preferido un política de bajo perfil performático y mucha planificación y sustento teórico-académico en unas políticas culturales que han venido a denominarlas, hacia la “revolución cultural” de la revolución ciudadana. En medio, dos ministros, cuatro en total, una Ley de Cultura, abortada afortunadamente, sin ningún consenso y sin respaldo de la base de los actores culturales que conforman el gran todo ontológico del hacer cultural contemporáneo. Quizá otra de las certezas ha sido el primer millón de dólares (y los demás que han venido anualmente) para consolidar el Consejo Nacional del Cine, como un gesto claro, significativo y real de cómo la política en el capitalismo contemporáneo, en el capitalismo de los márgenes, es sencillamente inversión. Sin embargo, en la lectura del documento naciente, que ha sido desarrollado por la actual administración del organismo rector de las políticas culturales[1], las industrias culturales están por crearse. Y esto no solo respecta a la denuncia e intento de coptación de las iniciativas artísticas precedentes que conforman nuestro nutrido o desviado sentido de la cultura (clientelar, burgués, de minorías de élite, exclusivamente artísticas y no de cultura popular, etc), sino a las expectantes industrias de la cultura popular no solo invisibles por el poder, sino emergentes en la ilusión y fantasía de los académicos que rodean y con los que conforma su equipo de trabajo la ministra Sylva Charvet. ¿Institucionalizar una cultura popular que todavía no existe?

No obstante de esta intencionalidad manifiesta de reconversión de las realidades de producción artística y cultural que venimos utilizando, la política del Ministerio no ha marcado una gran separación ni creatividad de cualquier iniciativa cultural dispersa que las municipalidades o instituciones con historia en la gestión macro de la cultura como la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), no lo hayan hecho en tiempos pasados, entiéndase y enlácese con ferias del libro acampadas en el sitio de moda a manera de play land park, festivales de folcklore que nacieron en formato macro y ahora son parroquiales-barriales y/o ocupantes de la plaza de las culturas (cercado del solar aledaño al Ministerio, adoquinado, rociado de smog y vallado a la peatonización), y “eventos” de carácter internacional, fuera de las fronteras del Ecuador, donde un selecto grupo de artistas ecuatorianos han (hemos) sido invitados a participar, a manera bastante clientelar de parte de quien ha formulado esta invitación, que es el propio ministerio -en palabras tristes de un asesor de la ministra. Una cita significativa fue, en mayo del presente año, la inclusión oficial de los organizadores de la Feria Internacional del Libro de Bogotá al Ecuador, como país invitado y monográfico de dicho encuentro. Esta invitación, canalizada a través del Ministerio y su departamento de Relaciones Internacionales, con respaldo técnico de la Embajada del Ecuador en Bogotá y su agregaduría cultural, demostró que las políticas de coptación de la obra creadora de los artista en nombre de un ministerio que no consolida otras políticas de establecimiento y fomento de dicha creación, se superpone y afianza como su modus operandi. Todo el ornato que artistas visuales, plásticos, musicales y escénicos brindamos en dicha feria tenían una firma única: el gobierno del Estado Ecuatoriano, crédito cero a los creadores. Amén de este rapto autoral, la respuesta técnica que el ministerio dio a los conceptos mostrados en cada una de las especialidades artísticas fue alarmante. A la propia ineficacia técnica, imagino que (re)conocida por el propio ministerio, se le adjuntó la contratación de organismos externos a los departamentos del ministerio para poder gestionar programación y logística en Bogotá, y esta bicefalía dejó en terreno desconocido a los artistas que luchaban por elementos básicos de oscuridad, sonido, aforo, tiempos, puestas en escena, compartición de espacios, etc. Un fracaso operacional que trajo de la mano un éxito sonado en la prensa colombiana. Me pregunto dónde coloco en este panorama la comentadísima censura de ciertos libros en este evento y en otros parecidos.

Sobre este panorama, recientemente hemos sido invitados a un proceso de diagnóstico del panorama de las artes escénicas propiciado por el Ministerio y ejecutado por una consultoría externa al ente público. Del mencionado encuentro, que convocó anecdótica pero eficazmente a diversos artistas de Teatro y la Danza de buena parte del territorio nacional, ha quedado en Quito, una iniciativa autoconvocada por los artistas, llamada Mesa Permanente de Análisis de la Situación Teatral. Nació de la reflexión truncada por el tiempo (recursos económicos, políticas de investigación propiciadas por el ministerio contratante), de la necesidad de agremiarse, de reflexionar y brindar un interlocutor válido y democrático con un ente público con el que hay que mediar y al que hay que espolear. No son todos los que están, sin embargo, su iniciativa crece en dirección a la acción política de la representación. Recientemente están impulsando la creación de un Ministerio Fake, que emule la tramitología que la entidad estatal homóloga posee, que genere paralelamente un lugar de encuentro horizontal entre artistas y convoque a la reedición de un discurso gremial que represente al panorama de trabajadores de las artes escénicas que están alrededor, y que están aislados en la práctica, de fortalecer y diseñar las políticas culturales para ellos mismos.

Paralelamente, me toca narrar una iniciativa de reclamo que algunos de los integrantes de la Mesa, a nivel individual pero con una clarísima construcción artística plantearon en el último Congreso (o primero, tal vez) de Industrias Culturales organizado por FLACSO-Ecuador y otros estamentos, aprovechando la visibilidad de una escurridiza ministra que no presta oídos a sus gobernados. Una performance en la que Carlos Quito, de Corporación Quijotadas, se cortó manualmente con unas tijeras de costura su pelo largo, lo guardó en una chistera de cartón y se la entrego a la Ministra Sylva, después de colgar un cartel en el que se leía “ya dejen de tomarnos el pelo”. Una acción elocuente de cómo los artistas del medio escénico, una buena mayoría, (otra silencia, otra sale fuera del Ecuador gracias a sus contactos profesionales, invitaciones personalizadas, gestion autónoma y autocensura, vamos), en general nos sentimos.

FLACSO y Ministerio emitieron sendos y escuetos comunicados donde tachaban la acción como una agresión. Y más allá de discutir si una categoría excluye a otra, es notable cómo una acción preformática puede agredir las estructuras más conservadoras de una institucionalidad que está de espaldas a la realidad que estudia y administra, en un claro desliz de colonización y subalternidad de dicha realidad. Una realidad que materializa la tan mentada “crisis simbólica” que la propia cabeza pensante del órgano rector, redacta en su manual de intervención cultural de carácter maoísta (del peor Mao, del que repitieron lo burócratas del partido comunista chino, canonizándolo como herramienta de opresión, dominio y explotación).

Mientras tanto, quince artistas (laureados, invitados o no por el gobierno, independientes, ganadores de convocatorias concursables, perdedores de ellas, anarquistas y otros) siguen reuniéndose y convocándose por las redes sociales y el amor a las tablas. El amor que nació en época de vacas flacas, cuando no había dinero estatal y el mismo amor que no es beneficiario de los dineros que han terminado finalmente en los bolsillos de la familia burocrática actual.

Y el amor crece.



[1] SYLVA, Érika y otros. Políticas para una Revolución Cultural. Ministerio de Cultura del Ecuador, 2011.


*Artículo publicado en el revista de análisis escénico y crítica EL APUNTADOR n∘ 48

martes, 21 de febrero de 2012

Carpe Diem

Todor Kovakov /Emily Haines

The story gets up and for my part I wait up
in hoping for the real one, they saw my love undone

Who gets over you? Who gets over you?

False get older then wise, held so tight
False get older then why hold

Reached my summer low
and I told myself I didnt mind
Told myself I would be fine, but Im not
Told myself I could be all that you are not

Our fights well always stage
and both lose

Painful Overplayed

Now can you tell me
my lies are still all mine

Hey, Im unadulterated!
I would never want you back
Its a shame we never made it
Left it running all night long
It ran out

So much for carpe diem
I fold under and hide

Im on the run away
Soon ill fly
Close and far away
Day and night
My lies are all mine

lunes, 13 de febrero de 2012

Día de San Valentín

No nos lo decimos, casi preferimos jugar a la contra.
Pero,
siempre alguien rompe la regla que nos vuelve normales,
iguales a los demás...
Peores que los demás.

El otro día te dejé caminar solo mientras te veía llegar al sitio donde,
cada tarde,
te conviertes en mi alumno por amor...
Llegabas puntual y alegre, traicionándote a ti mismo.
Solo te miré y me guardé la emoción hasta hoy, que te la digo.

No nos lo decimos nunca, casi preferimos callarnos y no llamar la atención,
pero,
te amo.

En la cabeza y en el corazón. Porque, como buen alumno, me superas.

Esto es lo que me callo, mientras te veo llegar por la avenida y mi corazón se precipita en ti.

martes, 27 de diciembre de 2011

viernes, 25 de noviembre de 2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

Naufragios Reloaded

Realización: Miguel Alvear
Amaia Merino
Música: Alex Alvear
Arte: Enrque Vásconez
Fotografía: Daniel Avilés
 2011





Producido para EL D_efecto barroco, con los actores León Sierra, Gonzalo Gonzalo y Lorena Rodríguez. 

Instalación en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Quito hasta finales de Feb 2012. 

Video de tres canales en el que 3 actores interpretan una selección de textos del cronista de Indias Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. 



martes, 15 de noviembre de 2011


En FLACSO RADIO somos LA ESCUELA DEL ESPECTADOR


Próximamente, por FLACSO RADIO, La Escuela del Espectador, un proyecto vivo de El Apuntador, la revista de las artes escénicas del Ecuador. Conducido por Genoveva Mora Toral, Santiago Rivadeneira Aguirre y León Sierra. 


LAS VOCES DEL APUNTADOR

Una propuesta para ser ESPECTADORES!

domingo, 18 de septiembre de 2011

Yo soy Malva Malabar


Letra León Sierra
Música Alex Alvear




 
Yo soy, soy, yo soy, ¿quién soy yo?

(hablado)
Abra la lata de tela sujeta de sus fracasos y conviértala en artefacto constructor; Disuelva rencor y encono, mánchelos de sueños burgueses y sírvase con la siniestra,
diestramente; 
Atribuya fracasos a teorías psicoanalíticas concéntricas, 
Mójese en dudosos errores pornográficos que desvirgan inocencia prometida; 
Sea promesa, sea no ser, sino imaginar en una superficie imaginaria del imaginario común.

Soy la educación
Soy quien decide no ser
Soy la educación
La del familión, 
la que se pone tacón
La que nació bien varón

Me gusta ser trendy sex
Aristocracia en pin up
Usar un bigote de rex
Y manejar
El mas grande camión que mi sexo no pueda imaginaaaar

(Hablado)
Sea la muñeca prohibida de la prensa rosa;
Cague y cague en la televisión renovada, 
Sea musa de director de cine, amante de productor, promesa mediática; 
Sea el sueño de su mujer, 
Sea como yo, víctima de su marido; 
Viva en el bigudí del estilista, en la portada de la revista, en las huellas que quedan en el papel couché.

Nunca soñé con ser la porno Star
Famosa con metidas de mano en el culo
Historias que me hacen desvariar
Mirar sinfines de lugares para retozar
Lo único que siempre deseé 
Es un programa en la ecuatoriana Te ve

O ser simplemente roquete
Dejar de lado el ballet
Ser una sexy roquete
Que me lustre todo el parquet
Hasta vivir en chalet

(hablado)
Mis gustos son sencillos, pero aprovechando que hay directores de cine y tv, ya les digo, mijos: no me voy a pintar hasta el coño para que ustedes no reaccionen y no me ofrezca un programa de televisión…! Vagos!



domingo, 22 de mayo de 2011

Técnica y contra narcisismo*

CACEROLADA

León Sierra. Actor, profesor y crítico de teatro.
Escribe en ‘El Apuntador’ y maneja el Estudio de Actores.


En una de sus últimas aportaciones teóricas, Jorge Eines, maestro argentino radicado en Madrid, habla de la dignidad técnica del actor como un único lugar con el cual conciliar la posibilidad del arte, que para unos y para otros, se ha visto pervertido a favor de ideas apolíneas y también en desprestigio de reputaciones personales sufridas ampliamente por las mujeres de la escena -nombradas putas- y los varones, a quienes la deshonra los ha feminizado.

Y es que, más allá de la desaparición del teatro en nuestro medio, gracias a nuestro propio descuido, a manos de los monstruos de la ignorancia y el bien hacer televisivo, más allá, dice Eines, está la dignidad con la que un actor puede enfrentarse a un trabajo de manera técnica. Su oficio, pues se convierte en dignificante y solo un proceder digno es una puerta clara a la creación de públicos y, ni qué decir tiene, la construcción de discursos estéticos.

Esto no ocurre en Ecuador. Hartamente estamos acostumbrados a la ignorancia que nos ha aburrido en la butaca del teatro, de tal manera que, ya, casi ni teatros hay. La negación de nuestras excelentes escuelas nacionales (de la Universidad Central del Ecuador, o de la Universidad de Cuenca, por ejemplo), ha abierto la brecha de cientos de actores profesionales que han abandonado para siempre las tablas, casi sin pisarlas y, por otro lado, una pequeña docena de entusiastas actores talleristas, que se han formado en el famoso invento del taller de teatro de un mes.

Tenemos que incorporar una mirada de autocrítica que reconozca esta malsana ignorancia. Ese es el lugar de refundación que el teatro ecuatoriano necesita; la dignificación del espectáculo, que no puede convertirse en una atolondrada exposición a cualquier ambiente y lugar, sino a un adecuado convenio con un espectador que debiera de empezar a reclamar calidad técnica.

Si en alguna de las esporádicas visitas a alguna de las obras de teatro, usted, lector, se preguntó por el frío o el ruido que acompañaba a dicha obra. Una pregunta sana, que lejos de distraer, podría convertirse en una demanda desde la butaca. Las gentes de teatro, y en esto incluyo a quienes no se consideran y esquivan subrepticiamente el bulto, como el Ministerio de Cultura, nosotros, digo, podríamos empezar a contar con ciertas demandas que justifiquen nuestra presencia. Así como el actor, la actriz, quien antes de la obra trabaja técnicamente, para que su aparición en las tablas tenga que ver con algún aspecto técnico y no con la defensa de ninguna reputación personal, con dignidad técnica.



Publicado en El Comercio, 22 de mayo de 2011